El inicio de un nuevo ciclo no siempre comienza el día que marca nuestro calendario.

En la tradición china, el Año Nuevo chino comenzó ayer, 17 de febrero. Y este 2026 estará regido por el Caballo de Fuego, una energía asociada al avance, la iniciativa y el movimiento.

Es un año que invita a accionar proyectos postergados y tomar decisiones con más confianza, explica Lucero Aida Barrena, máster en Feng Shui e interiorismo holístico.

“El Año Nuevo occidental funciona como una antesala perfecta”, indica en relación a nuestra tradición de limpiar, organizar y deshechar cosas que ya no necesitamos o queremos y “que se vayan con el Año Viejo”.

“Es el momento ideal para ordenar, soltar y alinear la intención con lo que queremos atraer cuando llegue el nuevo ciclo”, agrega Barrena.

Asimismo (más allá de los animales y elementos del horóscopo chino) desde el Feng Shui, este impulso se equilibra con la estrella uno, vinculada al elemento agua, aportando sensibilidad, adaptabilidad y conexión emocional a todo lo que trae 2026.

“El 2025 fue un año 9, año de cierre. Ahora, en 2026, se activa todo ello que quedó en pausa, pero con metas y conexiones más auténticas, más claras”, señala en esa línea Barrena.

Cómo se determina

El inicio del Año Nuevo chino no tiene una fecha fija en nuestro calendario. Todos los años se calcula según los movimientos de la Luna y el Sol: El año comienza oficialmente el día de la segunda luna nueva después del solsticio de invierno en el hemisferio norte, que ocurre alrededor del 21 de diciembre.

Entonces, ayer dio inicio el año 4724 según la tradición china y, como dijimos, está regido por el Caballo de Fuego, que representa la libertad, la pasión, el avance y la toma de decisiones firmes. El fuego potencia la energía de transformación y acción de este ciclo.

En la cultura china, preparar el año nuevo empieza con mover la energía estancada y eso se traduce en algo muy concreto: ordenar y depurar, dejar ir aquello que ya cumplió con su ciclo. Para empezar, la experta recomienda dar el primer paso con el clóset.

“La ropa nos acompaña todos los días y carga nuestra energía”, explica. “Guardar prendas de etapas que ya cerraron puede mantenernos anclados al pasado, es por eso que es saludable dejar ir desde un lado amable”, precisa.

La recomendación es sacar todo, separar lo que se dona y lo que se desecha, y hacerlo desde el agradecimiento, no desde la culpa.

Un tip clave: lo que se decide botar debe salir de la casa inmediatamente.

“No se deja en una bolsa esperando, ni siquiera junto a la puerta de la casa. Energéticamente, eso ya no te pertenece”, enfatiza.

Para quienes quieren ir un paso más allá, el Feng Shui propone trabajar con las direcciones favorables del año. En 2026, las estrellas más positivas se ubican en el este y el sureste.

“El este está relacionado con la abundancia y el crecimiento; el sureste, con la prosperidad y lo laboral”, detalla Barrena. Darles mayor uso (trabajando desde ahí, colocando flores o pasando más tiempo en esas zonas) ayuda a activar esa energía.

Un gesto simple puede marcar la diferencia: orientarse hacia el este.

“Basta con usar la brújula del celular para ubicarte. No importa dónde estés, lo importante es la intención”, reflexiona la experta.

Uno de los rituales más simbólicos es barrer la casa desde la esquina más alejada de la puerta hacia la salida, dándole la espalda a la entrada.

“Es una forma de decir: todo lo que no me sirve se va y lo bueno se queda”, explica.

La basura recogida debe salir de la casa ese mismo día.

El color rojo, las reuniones familiares y la comida compartida forman parte de esta celebración profundamente emocional.

“El 2026 es un año para avanzar, pero desde un lugar más conectado”, concluye Barrena.

Así, el Año Nuevo chino invita a hacer espacio desde dentro, para que todo empiece a ordenarse también por fuera.

Más tips para el Año Nuevo chino

Activa el color rojo en pequeños detalles: una prenda, una vela o un accesorio para atraer energía de abundancia.

Planifica viajes o movimientos importantes: 2026 favorece los desplazamientos y los cambios bien intencionados.

Prioriza encuentros significativos: es un año ideal para fortalecer vínculos y crear nuevas conexiones.

Trabaja metas claras, no excesivas: mejor pocas intenciones bien enfocadas que muchas dispersas.