Tienes sentados a tus dos niños en la mesa del comedor realizando las asignaciones. Uno de ellos se distrae al pasar una mosca y el otro comienza hacer dibujos en la libreta y no termina de hacer sus tareas escolares. Llevan allí casi dos horas y apenas han pasado de las primeras páginas del cuaderno de asignaciones.

Les llamas la atención. Les dices que si no terminan, no hay juego y no hay televisión. Palabras que caen al vacío porque los chicos siguen de brazos caídos. Te desesperas, los mandas a bañar y terminas tú haciendo las asignaciones. 

En otro hogar, la madre decide que para que la niña pueda ir a su clase de baile, le hará la asignación de matemáticas. 

Sepa que ambas situaciones propician un daño en los menores. Ya sea consciente o inconscientemente, si decides realizarles las asignaciones a tus hijos estás aportando a que enfrente problemas en su desarrollo cognitivo, motor y moral, explicaron dos profesionales de la educación consultadas por este diario, la maestra de preescolar Nydsy Santiago, de la escuela Apolonia Valentín en Santa Isabel, y la patóloga Nellie Torres de Carella, directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico. 

Ambas coincidieron y establecieron de entrada que el rol de los padres es de supervisión de las tareas y no de acción.

“Lo primero que hay aclarar es que la función de mamá o papá es de supervisar y no de realizar. Me topo casi a diario con tareas realizadas por lo padres. Por ejemplo, doy tareas de prácticas que son para el hogar, ya que doy Kinder. Esas tareas van dirigidas a reforzar el motor fino, me llegan obras de artes y cuando lo veo pienso que perdí el tiempo y el problema es que no desarrollan las destrezas en el área cognoscitiva y ese estudiante se queda con lagunas”, subrayó la maestra, con 24 años en el magisterio. 

Para salir del paso

La experiencia de Santiago es que muchos de los padres que pagan o realizan las tareas escolares es porque son adultos que están sumamente ocupados o tienen una falta de compromiso con la responsabilidad del estudiante.

“He visto cómo padres llegan de trabajar, cansados, sin tiempo para sentar al niño a realizar las asignaciones y para avanzar las hacen ellos. Otros, simplemente, deciden hacerlas para tener tiempo para otras cosa, pero el daño es para el estudiante. Ese niño va a estar rezagado en tantas áreas de conocimientos y en el área de motor fino”, mencionó la maestra, que no recomienda el exceso de tareas escolares para el hogar, pero sí sugiere que se dé ejercicios de práctica para la casa, ya que en el salón de clase no siempre se puede cubrir todo el material de una destreza. 

 La maestra también destacó que si el estudiante tiene una carencia y deficiencia a la hora de realizar una tarea es responsabilidad de los padres hablar con el maestro y pedirle ayuda para trabajar con el lenguaje y las herramientas correctas en el hogar. 

 “Además de lo que implica en la falta de conocimientos y carencias en ese estudiante, el hecho de que le hagan las asignaciones abona a desarrollar un adulto sin responsabilidades, dependiente y en el futuro un empleado lleno de carencias y falta de conocimiento en la fuerza laboral”, mencionó la maestra. 

 En esa línea, la patóloga enfatizó que en términos morales los padres que realizan las tareas están enviando el mensaje a sus hijos de que se puede engañar y hacer trampa. Además, fomentan la falta de responsabilidad. 

 “El mensaje es que se puede hacer trampa y quedar bien. Otro asunto es que el maestro nunca va a ver el desempeño real del niño. Si existen unas deficiencias en el aprendizaje se está perdiendo la oportunidad de identificarlas a tiempo”, sostuvo la directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico.

“Están llevando a ese niño a una camino terrible, donde se le enseña que ‘tú tienes esa responsabilidad y la asumo por ti’. Se le enseña al niño a que no se tiene que esforzar. Es mejor para un niño en el aspecto emocional que haga sus asignaciones y obtenga C, a sacar A y no hizo nada”, añadió la patóloga. 

 Vital involucrarse 

Ambas profesionales destacaron que la clave en la educación de los niños es responsabilidad compartida entre padres y maestros. 

 Desde esa perspectiva los padres deben involucrarse y supervisar las tareas escolares del menor. Ayudarlos en el desarrollo de las destrezas y aclarar dudas, pero no asumir la responsabilidad. 

Dentro las sugerencias de la maestra de nivel preescolar figura que no se tienen que sentar al menor con la cartilla fonética todos los días, se puede fomentar la tareas cotidianas. 

Un ejemplo de esto es si los padres van con el menor en la carretera y repasan las letras del abecedario con los nombres de restaurantes o establecimientos. 

Torres de Carella fue más allá al sugerir que si el padre entiende que la carga y exigencias de las tareas escolares es demasiado debe considerar un cambio de escuela para el próximo curso escolar.

 Otra acción a tomar es fomentar el diálogo entre padres y maestros, para que el educador sea quien provea las herramientas correctas para el desarrollo de destrezas académicas en el hogar.

Igual, si los padres trabajan o necesitan alguna ayuda, los centros de estudios supervisados son otra alternativa para inculcar en los menores la disciplina de estudio. 

Consejos para guiarte

-Conoce a los maestros, involúcrate en el contenido y cómo puedes ayudar.

-Establece en casa un área apropiada para hacer asignaciones.

-Establece un horario de estudio.

-Ayúdalos a hacer un plan de estudio.

-Mantén las distracciones al mínimo.

-Asegúrate de que hagan sus asignaciones.

-Motívalos, pero monitoréalos.

-Sienta buenos ejemplos.

-Elogia su esfuerzo y trabajo.

-Pide ayuda a la maestra si hay problemas con la asignación.