Pintar para sanar.

El arte como modo de expresión es uno de los propósitos de la alianza entre los Centros Sor Isolina Ferré y el Museo de Arte de Ponce a través de la iniciativa Pintando y manejando mis emociones, proyecto dirigido a impactar comunidades afectadas tras los movimientos telúricos de este año.

“Es una alternativa donde pueden plasmar sus emociones, pueden expresarse, aparte de que pueden compartir en familia”, resaltó Yolanda González, directora de los programas de prevención de impacto comunitario de los Centros Sor Isolina Ferré. “La intención es que ellos pueden expresar sus temores, pero también les sirve en una parte para poder tenerlos activos a ellos y sus familiares”, destacó González en un aparte con Primera Hora tras impartir el taller en la comunidad El Sol, en el Tuque en Ponce.

“Era preciso ver cuando llegamos aquí, cuando los niños vieron las paletas de colores y los pinceles, sus caras de alegría, locos por comenzar a pintar”, valoró sobre la experiencia, de la que también participan adultos.

La comunidad El Sol, en el Tuque, en Ponce, fue una de las visitadas. (Suministrada)

Para el encuentro se les facilitan los materiales, que incluyen una paleta de pintura, papel y brocha. “Al finalizar se hace una dinámica donde ellos expresan lo que para ellos representa su pintura, qué fue lo que ellos plasmaron ahí”, explicó la directora, quien señaló que “estamos bien conscientes de la necesidad de nuestro país, por lo que los centros nos encontramos día a día haciendo una actualización de datos para llevar lo más puntual y pertinente a cada comunidad”.

Entre los materiales, se les facilitan paletas de colores y pinceles.

Por su parte, Sofía Cánepa, directora del programa Alcance Comunitario del Museo de Arte de Ponce, también hizo referencia al significado de esta dinámica en momentos difíciles como los que están viviendo en el sur de Puerto Rico, no solo a nivel individual, sino también a nivel de dinámica familiar. “La idea es fortalecer sus capacidades anímicas, su salud mental”, dijo. “A ellos no les ha faltado el alimento. La solidaridad a través de la gente que ha aportado, la hemos visto en todos los pueblos del sur, cómo los puertorriqueños se han volcado para ayudar a las familias más necesitadas. Pero no se suele pensar en cómo trabajamos con las emociones, qué podemos hacer, cómo podemos impactar, y a través del arte, porque el ser humano es un ser integral en las emociones. ¿Qué pasa con lo que sentimos? ¿Cómo lo trabajamos? Esto es una oportunidad extraordinaria para que ellos lo puedan expresar a través de la creatividad”, puntualizó la directora, quien destacó la alianza del museo con la institución.

Los niños también tuvieron su oportunidad de ser creativos.

“El museo es un aliado incondicional de los Centros Sor Isolina Ferré por años”, resaltó con satisfacción, “apoyando lo que ellos ya vienen desarrollando con sus programas educativos, psicosociales. Somos un recurso de los centros, de la comunidad, y hemos estado presentes como facilitadores en esta oportunidad y en otras”.

Ángel Alicea, líder comunitario de la comunidad El Sol, en el Tuque, valoró el significado de iniciativas como estas en su vecindario. “Para nosotros ha sido una experiencia muy bonita, que hayan llegado a nuestra comunidad los Centros Sor Isolina, el Museo de Arte de Ponce, y ver a las familias compartiendo de esta forma. Para nosotros es tremendo orgullo”, mencionó sobre la experiencia en el sector, que según compartió, aún carece de servicio de energía eléctrica. “Ver las familias, nietos, abuelos, tíos, jóvenes, todos en las mesas pintando cada cual su pintura. Para nosotros de verdad ha sido bien bonito esta experiencia que estamos teniendo. Es un gran apoyo después de estos temblores”.