Ciertamente, la crueldad humana no conoce límites.
En un caso más de maltrato animal, Star, una perra Collie mezclada, que fue enterrada viva en la isla de Malta -ubicada en el Mediterráneo, al sur de Italia-, murió, luego de que sus rescatistas lucharan arduamente porque sobreviviera.
En un principio, Star se mantuvo con vida porque el imbécil que la enterró no hizo una tumba demasiado profunda y el can pudo moverse bajo el montón de tierra hasta que sacó su hociquito al aire.
Durante su recuperación, la perrita dio la batalla con valentía y mucho agradecimiento hacia quienes la salvaron, pero, tristemente, su cuerpo no pudo más y expiró.
El animalito -que sufrió 40 perdigonazos más el martirio de haber sido enterrada viva con su hocico fuertemente amarrado- falleció apenas unos días después de que en Silema, una ciudad situada en la costa noreste de Malta, se llevara a cabo una muy concurrida marcha silente en protesta por el abuso contra el inocente e indefenso can.
Los demostrantes -quienes denunciaron otros casos de abuso contra animales- marcharon para exigir que las autoridades atrapen a quien cometió tan vil fechoría y para que se instituyan leyes y castigos más fuertes para todo aquel que ose maltratar a un animal.