¡Una oveja y una perrita son las mejores amigas!
<p>Son de especies diferentes, pero Pepa y Jacky conviven como hermanas, se cuidan entre sí, ¡y hasta se pelean!</p>

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 12 años.
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Raquel Y. Nieves Lugo siempre tuvo mascotas, pero, según nos confesó, jamás pensó que, a una misma vez, sería guardiana de una simpática y muy inteligente oveja, y una traviesa y ocurrente perrita. Pero así es y ella no lo cambiaría por nada del mundo
Como ama de casa dedicada a la crianza de sus niños, Raquel pasa muchas horas en el hogar y cual investigadora amateur, observa detenidamente la relación de su oveja Pepa con su perrita Jacky, y todos los días descubre algo nuevo que la asombra.
Llegó una ovejita… y detrás una perrita
Según nos contó Raquel, “a Pepa la compramos porque mis niños querían tener una ovejita. Empezamos a investigar y la compramos a un vaquerío donde pensaban venderla para matarla. ¡Fue amor a primera vista! Tenía solo cuatro meses y me cautivó con su mirada. Y, aunque era para mis hijos, una vez ellos se iban al colegio, yo me quedaba con ella, la alimentaba a mano y la acariciaba”.
La historia de la perrita fue muy diferente. “Hace un año, mi esposo llegó a mi casa con Jacky, una perrita satita de la cual nos enamoramos e, inmediatamente, la adoptamos”, rememoró Raquel.
Poco a poco, entre las tres, fue desarrollándose “un vínculo de amor y amistad”, que sigue tan sólido hoy como el primer día.
La mejor enfermerita
Raquel también comentó que, enseguida que Jacky se unió a la familia, Pepa y ella empezaron a compartir mucho juntas. “¡Era como si Pepa le estuviera dando la bienvenida!”. Todo iba de lo más bien, recordó Raquel, hasta “el terrible suceso de hace ocho meses, cuando Jacky fue atropellada frente a nuestro hogar y fue Pepa quien la auxilió, lamiéndola y acompañándola hasta que yo llegué. Como resultado, Jacky estuvo dos semanas sin poderse mover, ya que debido al impacto tuvo fractura en ambas caderas. Durante ese tiempo, la alimentábamos acostadita y su inseparable ‘hermana’ Pepa se mantenía en todo momento a su lado, esperando su recuperación. Esa experiencia aumentó el amor y la amistad entre ambas”.
Una perrita ovejera… literalmente
Los que conocen bien a los perros saben que hay ciertas razas de canes –como Border Collie, Collie, Corgi, Ovejero Inglés, Pastor Alemán y Bouvier de Flanders, entre muchos otros- que, por herencia, instintivamente nacen, como quien dice, ya “sabiendo” pastorerar ovejas.
En lo que a Jacky se refiere, nadie conoce cuál es su procedencia, pero según Raquel, la perrita y la oveja Pepa “están todo el día juntas y corren, juegan y hasta pelean. Jacky hasta colabora pastoreándola por el patio”, halándola de su soguita para llevarla a donde hay más grama. “Es una hermosa amistad”, dijo Raquel, claramente satisfecha, y “cuando no encuentro a una llamo a la otra, ¡y enseguida aparecen!”.
Encantada con su oveja
Al preguntarle a Raquel cómo se sentía de poder hablarnos de Pepa, nos comentó emocionada que “tener la experiencia de Pepa como mascota ha sido algo maravilloso. (Las ovejas) son unos animalitos bien limpios. Pepa es superinteligente y muy protectora, pues avisa cuando llega visita a mi casa. Cuando me escucha en la cocina, intenta abrirme la puerta (que da al patio), pues sabe que es la hora del snack. Su merienda preferida son las plantas de gandules y, por ende, en Navidades aumenta bastante de peso. Para mí es una amiga; me acompaña por los alrededores de mi hogar y cuando me ve triste, se me acerca para que la acaricie. Cuando veo su mirada y sus hermosas pestañas siento que me expresa su agradecimiento por amor que le damos”, acotó.

