La doctora Laura Villamil explicó en entrevista con W Radio que la mayoría de personas fracasa con sus propósitos de Año Nuevo porque se fija metas irreales o basadas en expectativas ajenas, y entregó varias claves prácticas para convertirlos en hábitos sostenibles.

En diálogo con el programa, Villamil señaló: “El 77% de las personas abandona sus objetivos en apenas una semana”. Según la especialista, esto está ligado al llamado “síndrome de comienzo de año”, un fenómeno en el que el entusiasmo inicial lleva a plantear cambios drásticos sin tener en cuenta la realidad de la rutina diaria ni los recursos disponibles.

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La psiquiatra subrayó que uno de los errores más frecuentes es proponerse metas poco realistas, inspiradas más en la presión social o en modelos externos que en deseos auténticos. Cuando los objetivos responden a “lo que se espera” y no a lo que realmente se quiere, es mucho más probable que la motivación se agote rápidamente y aparezcan la culpa y la frustración.

Para Villamil, la disciplina debe pesar más que la motivación pasajera. En lugar de confiar en el impulso del 1 de enero, recomendó construir hábitos consistentes desde el año anterior, integrados de manera lógica a la vida cotidiana. Por ejemplo, si se quiere hacer ejercicio, la actividad debe acomodarse a los horarios laborales y familiares, y no al revés, para que el cambio sea sostenible en el tiempo.

La especialista resaltó el papel de la planificación concreta. No basta con propósitos vagos como “comer mejor” o “hacer más ejercicio”; es necesario definir qué se hará, en qué lugar, a qué hora y con qué frecuencia. Esa claridad permite anticipar obstáculos, ajustar la agenda y evitar que el propósito se diluya con el paso de los días.

Entre sus recomendaciones, Villamil sugirió apoyarse en herramientas sencillas como las alarmas del celular. Estos recordatorios constantes pueden ayudar no solo a mantener nuevos hábitos (como salir a caminar o hidratarse), sino también a cumplir de forma rigurosa con la toma de medicamentos en quienes los necesitan, reforzando la adherencia a los tratamientos.

Otra clave es no reaccionar con autoexigencia extrema ante los tropiezos. La psiquiatra insistió en que, cuando se falla, es preferible analizar qué salió mal y ajustar el plan, en lugar de abandonarlo por completo. Ver los errores como parte del proceso y no como una derrota definitiva aumenta las posibilidades de retomar el camino y consolidar el hábito.

Villamil también recomendó, en temas de salud, buscar orientación profesional antes de plantearse metas que puedan resultar riesgosas, como dietas estrictas, entrenamientos excesivos o cambios drásticos en la medicación.

Un acompañamiento adecuado ayuda a que los propósitos estén alineados con el estado físico y emocional de cada persona. La experta resumió que el éxito de los propósitos de Año Nuevo depende de que la meta sea genuina, esté bien planificada y se traduzca en acciones pequeñas, realistas y constantes.

De lo contrario, el entusiasmo inicial se convertirá en frustración al cierre del ciclo, reforzando la idea de que “nunca se logra nada”, cuando en realidad lo que faltó fue constancia y enfoque con la propia vida.