El lunes 17 de este mes se conmemorará el natalicio 106 de la insigne poeta Julia de Burgos, la más reconocida poetisa puertorriqueña y una de las más importantes de toda Latinoamérica.

Julia Constancia Burgos García nació en Carolina en 1914, hija de Juan de Burgos y Consuelo García. Se crió en el barrio Santa Cruz, donde aprendió a amar la naturaleza, pero hacia 1928 su familia se mudó a Río Piedras. A pesar de la pobreza en la que vivía su familia y los prejuicios a los que se enfrentó, finalizaría en la urbe su escuela superior y entraría a la Universidad de Puerto Rico.

Su pasión por el conocimiento, particularmente de las ciencias, matemáticas y literatura, la llevó a alcanzar su bachillerato en Magisterio a los 19 años.

Su carrera como literata se nutrió de las influencias de Luis Lloréns Torres, Clara Lair, Pablo Neruda, entre otros. Escribió y publicó Poemas exactos a mí misma, Poema en veinte cursos, Canción de la verdad sencilla y El mar y tú (póstumo 1954).

Fue partidaria de la independencia de Puerto Rico, por lo que en 1936 se unió al Partido Nacionalista. Dedicó algunos de sus mejores versos al amor a la patria. Su poema más conocido, Río Grande de Loíza, lo escribió mientras trabajaba como maestra en el barrio Cedro Arriba de Naranjito.

Vivió parte de su vida fuera de Puerto Rico, en particular, en Nueva York, donde falleció como consecuencia de una pulmonía en un hospital de Harlem el 6 de julio de 1953. Tenía 39 años.

Aunque murió en el anonimato de una ciudad ajena, Carolina la enterró con todos los honores de una heroína.

En ese municipio se levanta un monumento donde descansan sus restos mortales. Nueva York también ha reconocido su legado con el establecimiento del Centro Latino Julia de Burgos, en Manhattan, y el Centro de Arte Julia de Burgos, en Harlem, cercano al lugar donde murió.

¿Sabías qué?

Julia de Burgos fue la primera mujer puertorriqueña en ser reconocida (en 2010) con un sello del Correo de Estados Unidos. Fue la tercera persona de nacionalidad boricua en recibir la distinción, junto a Roberto Clemente y Luis Muñoz Marín. Del mismo modo, el año pasado, el gobierno dominicano le dedicó también un sello postal.

([email protected] 2014)

Río Grande de Loíza

¡Río Grande de Loíza!... Alárgate en mi espíritu

y deja que mi alma se pierda en tus riachuelos,

para buscar la fuente que te robó de niño

y en un ímpetu loco te devolvió al sendero.

Enróscate en mis labios y deja que te beba,

para sentirte mío por un breve momento,

y esconderte del mundo, y en ti mismo esconderte,

y oír voces de asombro, en la boca del viento.

Apéate un instante del lomo de la tierra,

y busca de mis ansias el íntimo secreto;

confúndeme en el vuelo de mi ave fantasía,

y déjame una rosa de agua en mis ensueños.

¡Río Grande de Loíza!.. Mi manantial, mi río,

desde que alzóse al mundo el pétalo materno;

contigo se bajaron desde las rudas cuestas

a buscar nuevos surcos, mis pálidos anhelos;

y mi niñez fue toda un poema en el río,

y un río en el poema de mis primeros sueños.

Llegó la adolescencia. Me sorprendió la vida

prendida en lo más ancho de tu viajar eterno;

y fui tuya mil veces, y en un bello romance

me despertaste el alma y me besaste el cuerpo.

¿Adónde te llevaste las aguas que bañaron

mis formas, en espiga del sol recién abierto?

¡Quién sabe en qué remoto país mediterráneo

algún fauno en la playa me estará poseyendo!

¡Quién sabe en qué aguacero de qué tierra lejana

me estaré derramando para abrir surcos nuevos;

o si acaso, cansada de morder corazones,

me estaré congelando en cristales de hielo!

¡Río Grande de Loíza! Azul, Moreno, Rojo.

Espejo azul, caído pedazo azul del cielo;

desnuda carne blanca que se te vuelve negra

cada vez que la noche se te mete en el lecho;

roja franja de sangre, cuando baja la lluvia

a torrentes su barro te vomitan los cerros.

Río hombre, pero hombre con pureza de río,

porque das tu azul alma cuando das tu azul beso.

Muy señor río mío. Río hombre. Único hombre

que ha besado en mi alma al besar en mi cuerpo.

¡Río Grande de Loíza!... Río grande. Llanto grande.

El más grande de todos nuestros llantos isleños,

si no fuera más grande el que de mi se sale

por los ojos del alma para mi esclavo pueblo.

(Julia de Burgos)

La nación de Julia

Los ángeles con alegría

la acompañaron hasta el cielo,

en Carolina se sentía,

un silencio en todo el pueblo.

Aquel silencio fue callado

por el poema de amor,

que Julia nos ha dejado

para toda la Nación.

Río Grande de Loíza,

el río de la bendición,

tus aguas son bendecidas

con la bendición de Dios.

¡Viva el río! Viva Julia,

viva nuestra nación,

la Nación de Julia,

la Nación de Dios.

(Israel Carrasquillo Díaz, poeta carolinense)