2026: Año de avances contra el cáncer
Se espera que la investigación dé grandes pasos en cuanto a prevención y tratamientos.

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Prevenir es la principal estrategia contra el cáncer, pero cuando la enfermedad aparece lo principal es detectarla cuanto antes para posibilitar su curación, pero también para evitar la recaída y frenar la metástasis.
La investigación seguirá dando pasos en 2026 profundizando en los mecanismos de actuación del cáncer, definiendo la eficacia de las vacunas ARN mensajero o haciendo llegar las terapias innovadoras a nuevos tumores, entre otros avances.
Los avances contra el cáncer no aparecen de un día para otro, son fruto de muchos años de trabajo de la investigación básica en los laboratorios y de la investigación clínica en la que participan los pacientes.
En 2026, se seguirá profundizando en la forma en que actúa el cáncer para poder atajarlo con nuevas estrategias, se pondrá el foco en cánceres más agresivos y complicados de atacar, como el de páncreas, sin olvidar los que más afectan a la población, como el colorrectal, el de mama o el próstata, además del tumor de pulmón, el de mayor índice de mortalidad.
Y la llegada del cáncer a personas cada vez más jóvenes abre estudios para conocer la interacción del genoma con hábitos de vida poco saludables, con los disruptores endocrinos y la contaminación ambiental.
Estos son algunos de los avances en cáncer de los que se seguirá hablando en el nuevo año.
- Anticuerpos conjugados: Consisten en un anticuerpo monoclonal que se dirige contra una diana concreta del tumor y lleva una carga de quimioterapia que se libera dentro de la célula tumoral, actuando como un auténtico caballo de Troya. Su uso en algunos tumores metastásicos abren nuevas vías terapéuticas en casos resistentes a otros tratamientos.
- Las CART-T y su futura llegada a tumores sólidos: La terapia con células CART-T ha supuesto un cambio radical en tumores hematológicos (leucemias y linfomas), donde logran respuestas profundas y duraderas. Su mecanismo consiste en reprogramar los linfocitos T del propio paciente, sus defensas, para reconocer y destruir células tumorales, lo que ha demostrado una eficacia que no se había visto previamente en este tipo de cánceres de la sangre que no responden a otros tratamientos. Pero todavía su aplicación no ha llegado a los tumores sólidos, pues la investigación está en fases iniciales.
- Vacunas contra el cáncer, como la de ARN mensajero: En este momento, la gran mayoría de las vacunas contra el cáncer están en fase experimental. Las que sí se utilizan de forma preventiva son las que sirven para frenar algunas infecciones que a largo plazo pueden causar cáncer, como la del virus del papiloma humano o la hepatitis B. Entre esas vacunas en experimentación está la del ARN mensajero, que utiliza la misma tecnología que las vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2, que en 2020 causó la pandemia de COVID, y que han permitido salvar a la gran mayoría de la población de enfermedad grave y muerte.
El investigador Pedro Berraondo, del Cima Universidad de Navarra, en declaraciones a EFE, explica que estas vacunas terapéuticas “enseñan” al sistema inmunitario a identificar y atacar las células cancerosas, a partir de los neoantígenos (proteínas específicas de ese tumor en cada paciente) lo que permite que la vacuna sea personalizada. La aplicación que más rápido está avanzando es como adyuvante tras extirpar un tumor para evitar su recurrencia.
Seguirán los avances en 2026 en estas vacunas contra el cáncer, con investigaciones más adelantadas en melanoma o páncreas y con ensayos en marcha para pulmón o colon.
¿Cuánto queda por conocer de la genómica del tumor?
La oncología de precisión ya está implantada en la práctica clínica. Se trata de conocer el perfil genómico de cada tumor para seleccionar el tratamiento más adecuado e individualizado para el paciente.
Para Rebeca Lozano, secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), “aunque disponemos de múltiples dianas, mutaciones, amplificaciones, fusiones identificables mediante paneles de secuenciación, todavía el mapa está lejos de estar completo”.
¿Qué falta?
- Tumores como el cáncer de páncreas o el glioblastoma siguen sin tener dianas realmente eficaces.
- En ocasiones identificamos alteraciones genómicas para las que no existe aún un fármaco disponible.
- La heterogeniedad intratumoral continúa siendo un problema: un mismo tumor puede contener clones de perfiles genómicos distintos que condicionan respuestas y resistencias.
Progresos en el diagnóstico del cáncer
Si se detecta el cáncer en fases iniciales es más fácil combatirlo porque en la mayoría de los casos se logra la curación al estar localizado.
Contar con técnicas más eficaces y menos invasivas de diagnóstico es otro de los desafíos y una de ellas es la biopsia líquida.
“La biopsia líquida es una herramienta clínica real, cuyo uso principal es orientar el pronóstico y ayudar en la toma de decisiones de tratamientos en pacientes con cáncer mediante el análisis de ADN tumoral circulante (ctDNA)”, indica la secretaria científica de SEOM.
Ahora se aplica en el cáncer de mama hormonodependiente o luminal, ya que el ADN del tumor circulante puede anticipar la progresión antes de que sea visible mediante pruebas de imagen, permitiendo el cambio de tratamiento de forma más precoz.
Pero también es eficaz en el carcinoma urotelial múscuo-invasivo, donde la persistencia de ctDNA tras la cirugía ayuda a identificar a los pacientes de mayor riesgo, que podrían beneficiarse de un tratamiento con inmunoterapia tras la cirugía.
Otras líneas de investigación: la IA
Los avances en cáncer en 2026 seguirán su curso en otros campos. Uno de ellos es la inteligencia artificial, que está permitiendo analizar imágenes, datos clínicos y genómicos. Puede ayudar a detectar tumores antes, clasificar mejor los subtipos tumorales y predecir respuesta a tratamientos.
También se seguirán dando pasos en la inmunoterapia, los fármacos que estimulan el sistema inmune del paciente, que ha ya supuesto un cambio de paradigma en tumores con estadios avanzados, especialmente en pulmón o melanoma.
“La inmunoterapia es uno de los grandes pilares del tratamiento de la enfermedad avanzada en muchos tipos tumorales, pero su uso en fases más tempranas está cambiando el curso de tumores con alto riesgo de recaída”, explica Lozano.
La oncóloga destaca que los avances en cáncer para 2026 van más allá de la ciencia, también se debe progresar en la vida integral del paciente y en su calidad de vida.
El creciente número de supervivientes sitúa en primer plano la rehabilitación, la salud mental, la actividad física y la reintegración laboral, además del seguimiento de los efectos secundarios, como la cardiotoxicidad, y el cáncer en personas de edad avanzada.
“Tratar el cáncer implica también acompañar al paciente en todo el proceso, minimizando secuelas físicas y emocionales”, concluye Lozano.

