Cuando se habla de alergias, es común pensar en aquellas provocadas por el ambiente, las fragancias o el humo del cigarrillo. Y también, en síntomas típicos como gotereo nasal y picor en la nariz.

Sin embargo, los alimentos también pueden ser un agente desencadenante de alergias a nivel sistémico. Aunque no se habla con frecuencia de ello, conviene conocer cómo identificar sus indicios y las medidas a tener en cuenta para manejarlas apropiadamente.

El médico alergista Fernando López Malpica,  catedrático de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas, menciona que tanto la herencia como la continua exposición a un alimento pueden tener influencia en el desarrollo de este tipo de alergias.  “La mayor parte de las enfermedades tiene un factor  hereditario”, menciona. No obstante, “muchos insisten en que la dieta de la madre embarazada y lactante” son aspectos que pueden influir en la aparición de esta condición. 

Por otro lado, el doctor revela el rol de la lactancia en ayudar al bebé en la prevención de ciertas alergias alimentarias. “A través de la leche materna se adquieren muchos mecanismos inmunológicos”, y esto puede incluir ciertos antígenos.

Además del factor hereditario y la continua exposición, existen otros factores que pueden llevar a padecer de alergia sistémica. Condiciones de salud  que debiliten  el sistema inmune -como el cáncer y sus terapias- ,  además de la diabetes y enfermedades  autoinmunes (como la artritis) son un ejemplo de ello.  A nivel externo, el estrés    es potencialmente nocivo.

 López Malpica aclara que se puede desarrollar alergia a un alimento a cualquier edad. Del mismo modo, cualquier alimento puede provocarla.

Más que un malestar

Entre los síntomas típicos de estos pacientes se incluyen picor en los labios, la lengua y “la queja de que ciertos alimentos no le caen bien”. En ocasiones, pueden experimentar deseos de vomitar. “Pero ignoran los síntomas, a pesar de que puede ser indicativo de que es alergia a alimento”, analiza el médico. Incluso, hay quienes lo confunden con un malestar digestivo.

En los casos severos, el paciente puede sufrir de un choque  anafiláctico. Se trata de una  reacción inmunológica potencialmente mortal, ya sea por colapso vascular y broncoespasmo (tranque de los bronquios y espasmo de las vías respiratorias superiores, como la lengua y garganta).

Por lo general, los síntomas pueden manifestarse en sólo minutos, así como demorar una o dos horas, según expone el doctor, quien sugiere que los restaurantes deberían tener antihistamínicos en su botiquín de primeros auxilios,  para este tipo de  emergencia.

Ante la sospecha de padecerlo, el doctor aconseja consultar con un alergista para las pruebas correspondientes. También, sugiere  llevar un diario con la anotación de  síntomas, y los alimentos ingeridos previo a su aparición para tener una idea de los que pueden originar el malestar.

Sobre la intolerancia

El doctor aclara que la alergia alimentaria no debe confundirse con la intolerancia a ciertos alimentos, como ocurre con la lactosa. En este caso específico, es  una afección de la mucosa intestinal debido a que el organismo produce poca o ninguna cantidad de la enzima lactasa, lo que, a su vez, impide al organismo asimilar la lactosa. También, “hay componentes como los sulfitos (que se añaden para preservar  ciertos alimentos), y el glutamato monosódico o msg (por sus siglas en inglés, y cuya sal se utiliza como condimento para potenciar el sabor de los alimentos)” que pueden provocar episodios de intolerancia.
 
Síntomas comunes 

Ronchas en el cuerpo (por urticaria y angioedema)

Broncoespasmo

Colapso vascular

Hinchazón en los labios y la lengua

Picor en la lengua, la garganta y los labios

Dificultad para respirar

Diarrea

Vómitos

Sibilancia 

Anafilaxis

Algunos alimentos que pueden  provocarla

Niños:  leche, huevo, nueces, tomate, chocolates

Adultos:  mariscos (en su mayoría, crustáceos), camarones, langosta, cangrejo), maní, pescados, maíz, carne de res, carne de cerdo, huevo, leche, condimentos (ajo, cebolla)

Cómo cuidarte

Aunque la recomendación principal es evitar exponerse al alimento en cuestión,  siempre existe la posibilidad de ingerirlo por error.  Entre las recomendaciones básicas se incluyen:

Tener siempre a la mano un antihistamínico. El que es líquido trabaja con mayor rapidez. Sin embargo, los que se disuelven en la boca (“chewables”) ofrecen la misma rapidez y son cómodos de llevar.

Leer las etiquetas de información nutricional, ya que algunos alimentos pueden contener ingredientes a los que seas alérgico.

Para reacciones severas, existe  la epinefrina inyectable. Se trata de  un dispositivo de inyección automática, prellenado  de la dosis correspondiente, que se aplica en el muslo. Es recetada y su uso es común ante reacciones alérgicas graves.

Para más detalles: Asociación Puertorriqueña de Médicos Alergistas (APMA), www.alergias.org

Modelo: Jennifer Colón, Miss Mundo Puerto Rico 2010