Amigas en competencia
Este tipo de competencia es estimulada por el sistema social.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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“Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”.
Las líneas que leíste son la definición que la Real Academia Española nos provee para la palabra amistad.
Nótese que el término competencia no es mencionado por la prestigiosa institución para definir esta importante relación, sin embargo, es un hecho que a veces surge entre buenas amistades.
La psicóloga clínica Priscille Joglar asegura que la competencia entre pares ocurre igualmente entre hombres y mujeres, sin embargo, la diferencia es la naturaleza de la misma. Por ejemplo, las mujeres tienden a competir más con otras en áreas de la apariencia física (peso, moda, belleza), mientras que los hombres tienden a competir más por el estatus (social o económico).
“He observado que ambos compiten en áreas de logros académicos y profesionales. La competencia es normal, siempre y cuando se mantenga en los niveles adecuados y no se lleve a extremos donde se pueda afectar la autoestima o la salud”, advierte Joglar.
Contienda bajo control
El psicólogo clínico Carlos Sosa advierte que la competencia como proceso de interacción social, en niveles adecuados, es positiva porque puede llevar a la persona que compite a dar lo mejor de sí misma.
“La competencia entre amigas puede ser positiva porque motiva a las mujeres a mantenerse a la moda y a alcanzar logros. He escuchado amigas decir que no se arreglan para sus parejas, sino para sus amigas, que realmente aprecian lo que tienen puesto”, afirma Joglar. “Ese tipo de competencia puede ser saludable y hasta fortalece los lazos de amistad”, añade.
Cuando se asoma la envidia
Joglar afirma que la competencia que lleva a una persona a desear lo que tiene la otra (pareja o trabajo, por ejemplo) y que la conduce a generar sentimientos que disminuyen su valor propio es negativa y puede convertirse en envidia. “Esto puede llevar a conductas destructivas como intentar hacer quedar mal a la otra persona en el área laboral o hasta seducir a su pareja”, advierte la psicóloga.
“A veces esa competencia se convierte en una carrera en donde algunas personas quedan ganadoras y otras, perdedoras. La competencia malsana termina muchas veces en sentimientos negativos como la envidia, el deseo de tener lo que tú tienes porque yo no lo puedo tener”, manifiesta el psicólogo.
¡Ay, nuestra sociedad!
Sosa afirma que este tipo de competencia malsana es estimulada por el sistema social en que vivimos. “Somos una sociedad de consumo, competimos mucho por la imagen, por tener la marca y el carro. Entendemos que el sinónimo del éxito que podemos alcanzar como personas se traduce a esas competencias de imagen, de tener mejor pareja y mejor trabajo”, acota el profesional de la salud mental. “Cómo te ves, eso vales, lamentablemente”, añade.
“Hay una competencia desatada. Aquí se compite por todo, y siempre queremos aparentar que estamos mejor de lo que estamos, sobre todo en términos económicos”, asegura Sosa, quien recomienda a los lectores que no permitan que la competencia domine sus vidas y que recuerden que todos los seres humanos valemos por lo que hacemos por los demás y por nuestra forma de ser.
Para consultas con Carlos Sosa, llama al (787) 640-2823; con Priscille Joglar, al (787) 795-2695.

