Cuando las personas expresan pensamientos como: “estoy deprimido”, “me siento triste”, “no aguanto más”, “así no vale la pena vivir”, están dejando saber que algo no anda bien en sus vidas.  Pero, cuando las personas que le rodean optan por no tomar en serio estos comentarios porque piensan que se trata de “changuerías” o formas de llamar la atención, la situación puede  tornarse peligrosa.

La línea entre un estado de desesperanza y una depresión en una persona es muy fina, y el no responder a tiempo a este llamado pudiera agravar su estado emocional y hasta poner en riesgo su vida.

“Todo comentario que denote desesperanza hay que tomarlo en cuenta y no pensar que es una changuería o que es para llamar la atención u obtener algo.  Muchas veces los comentarios se dan en etapas tempranas cuando las personas no entienden cómo buscar ayuda y quizás no esté en un estado avanzado, pero la consecuencia de ignorarlo podría hacer que la condición emocional empeore”, explicó la Dra. María Coss, coordinadora educativa de la Comisión para la Prevención del Suicidio (CPS), adscrita al Departamento de Salud (DS).

A veces se pasan por alto estas verbalizaciones por no creer que realmente existe el problema, por lo que la doctora recomienda nunca ignorar al afectado, observar su comportamiento, demostrar interés y buscar ayuda de un experto que valide si la condición emocional de la persona es normal o realmente presenta algún trastorno.

“La depresión es un trastorno psiquiátrico que se define por manifestar una profunda tristeza, presentar decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida total del interés por actividades que antes le eran placenteras.  Si hay un cuadro clínico se supone que le afecte a la persona en las tareas cotidianas como ir a la  escuela, al trabajo. Es una de las formas importantes para diferenciar lo que es estar tristes que es una emoción totalmente normal a lo que es un cuadro clínico de depresión”. 

“Pero el pensar que ese comentario es producto de un chantaje puede tener consecuencias fatales porque la situación que comenzó por un cuadro de tristeza, si se ignora, se puede convertir en un trastorno psiquiátrico o hasta en un posible cuadro de suicidio”, expuso la doctora.

A su vez, la psicóloga clínica estableció que pudiera darse el caso de personas que fingen estar sumergidos en una depresión para recibir atención o lograr algún objetivo en particular, mientras que hay otros que sí tienen alguna situación emocional de cuidado, pero no saben cómo descifrar lo que están sintiendo y le dan nombre y apellido a su desesperanza.

“Algunas personas utilizan de manera amplia el término: 'estoy deprimido'.  Hay personas que pueden tener una perversidad de ese tipo de comportamiento porque quiero fingir que estoy deprimido para obtener una ganancia con mis padres, con mi pareja o en el trabajo.  Pero, la mayoría de los que utilizan el término, sí tienen problemas y están haciendo referencia a un cuadro clínico psiquiátrico porque a veces no están claros de lo que sienten”, indicó Coss.

Sin embargo, la especialista explicó que muchas de las personas que no le prestan importancia a estos comentarios no lo hacen de manera intencionada sino porque no aceptan que ese ser querido esté atravesando por problemas emocionales.

“La mayoría de las personas que no toman en serio las señales son familiares o amistades que no pueden concebir que esa persona esté deprimida o pensando en suicidio.  El problema es que las investigaciones establecen que la mayoría de las personas que cometen el acto de quitarse la vida comunicaron en algún momento haberse sentido mal, tristes, desesperanzados y, casi siempre, la percepción social de los familiares y allegados es que alguna vez escucharon a la persona hablar así, pero nunca pensaron que era cierto y que sería capaz de quitarse la vida”, detalló la psicóloga clínica.

A su vez, el estigma que existe en la sociedad de que asistir a un psicólogo “es cosa de locos”, fomenta a que se ignore a una persona que necesita el apoyo o que el afectado no busque la ayuda necesaria por su cuenta.

“Se sigue perpetuando ese tabú de que buscar ayuda emocional es de locos y esa es una barrera con la que estamos trabajando fuertemente.  El uno buscar ayuda no te hace anormal ni loco, sino todo lo contrario.  Tú tienes problemas en los dientes, vas al dentista, de igual forma pasa con las condiciones emocionales que necesitan ser atendidas”, indicó la coordinadora educativa de (CPS) que exhortó a cualquier persona que necesite ayuda a comunicarse al 1-800-981-0023 a la línea PAS (Primera Ayuda Psicosocial) para que puedan recibir orientación y consejería en relación a posibles crisis emocionales.  

DATOS EN CIFRAS

9.7% de la población padece de algún trastorno depresivo severo.

7.3% de la población padece una condición de salud mental seria.

Fuente: Estudio epidemiológico (2017) realizado por el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico. Este estudio es el primero que se realiza en más de 30 años.

239 personas se quitaron la vida en el 2018, 19 personas menos que en el 2017, lo que representa una reducción de 7.4%

303 es el promedio de muertes por suicidio al año.

Cada 28 horas 1 persona se quita la vida en Puerto Rico.

A nivel mundial, cada 40 segundos ocurre un suicidio.

Fuente: Estadísticas Preliminares Casos de Suicidio de la Comisión para la Prevención del Suicidio, según informe del Negociado de Ciencias Forenses.