Compulsión de acumular objetos
La conducta de un acumulador compulsivo puede manifestarse desde los 12 años.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 16 años.
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Todos tenemos la propensión de guardar cosas, ya sea por valor sentimental o por simple vagancia de organizarlas como se debe, pero hay personas a las que ese guardaguarda les consume la vida y, de pronto, encuentran que lo que comenzó como una montañita termina siendo una avalancha de la que no saben cómo escapar.
Muchas de las personas que acumulan compulsivamente (hoarders, en inglés) no ven que su conducta sea un problema, y se reúsan a aceptar ayuda porque, para ellos, su “reguero” es un tesoro y debe ser protegido como tal.
De acuerdo con el psicólogo clínico Javier Piazza, un hoarder “entra en una indecisión bien fuerte para deshacerse de las cosas, al punto de crear mucha ansiedad”.
¿Cómo comienza?
Según explica Piazza, la conducta de un acumulador compulsivo puede manifestarse desde los 12 años y suele ser aprendida. “Hasta el 80 por ciento de los hoarders vienen de personas con familias que eran exactamente igual... normalmente, viene acompañada por un factor detonante, como la muerte de un familiar, un huracán; o de adultos, hasta los mismos divorcios pueden llevar a este tipo de compulsiones”.
El también psicólogo Luis Caraballo señala que, además, la conducta puede deberse a “una dificultad para procesar información; (al hoarder) se le hace difícil decidir qué cosas son de valor y qué no; tienen un apego emocional bien fuerte hacia estas posesiones que no necesariamente es congruente o tiene fundamento”.
Una conducta adictiva
Si bien la basura de un hombre es el tesoro de otro, algunos hoarders defienden su comportamiento recalcando que los objetos que acumulan son únicos e irremplazables, sin darse cuenta de que, muchas veces, no tienen ningún valor.
Caraballo explica que este comportamiento “está asociado al espectro de desórdenes obsesivo-compulsivos, por la obsesión de mantenerte apegado y la compulsión de seguir cogiéndolo. También está asociado a los desórdenes de control de impulso, como las personas tienen la impulsividad de robar”, recalca el psicólogo.
Por otro lado, hay niveles en los que se manifiesta esta compulsión, y el entorno de quien la sufre juega un papel importante. “El que mantengas cosas en tu casa no le crea problema a nadie, pero si estás casado o compartes con alguien, pues lo que era una manía puede terminar en un problema mayor de salud mental”, indica Caraballo. “Hay personas que están acumulando de tal manera que no pueden cocinar, a veces ni bañarse, y la problemática es generalmente de salubridad, porque trae cucarachas, ratas, etc.”, elabora Piazza.
¿Tiene tratamiento?
Si bien el acumulamiento compulsivo no está reconocido como un desorden psicológico por sí mismo, puede ser una manifestación de otros trastornos, como la esquizofrenia, la depresión o la ansiedad excesiva.
Como parte de la terapia que se destina a los hoarders, “mayormente se da terapia psicológica y psiquiátrica con medicación para la ansiedad, ya que lo que se busca es controlarlos, porque no hay una cura como tal”, indica Piazza. “Se usan técnicas de desensibilización sistemática, que los lleva poco a poco a dejar cosas, hasta que se pueden despegar de esos artículos, quizá sacándoles beneficios económicos, como en un pulguero”, comenta.
¿Qué cosas se suelen acumular compulsivamente?
- Animales, sobre todo rescatados.
- Libros, revistas y periódicos.
- Información en la computadora (digital hoarding)
- Objetos que se consideran únicos.
- Tener más de una cosa de cada objeto (tres neveras, seis televisores, etc.) por miedo a que luego hagan falta.
Eres un/a hoarder si...
1. Reconoces que estás guardando cosas innecesarias
2. Tu compulsión provoca que no quieras que nadie vaya a tu casa, para que no vean lo que tienes
3. No puedes botar las cosas, pues tienes rasgos del comportamiento y debes buscar ayuda.
¿Cómo ayudar a un/a hoarder?
Muestra empatía. “No funciona confrontarlo, porque eso exacerba la ansiedad”, indica Caraballo. “No implica aceptar lo que pasa, pero dejarle saber que entiendes su perspectiva”.
No pelees. “El argumentar de manera negativa o gritar lo que va a hacer es que la persona cree más defensas y te dispare para atrás, y fundamente su conducta”. Además, esto incluye no ridiculizar a la persona, porque le hará aferrarse más a su conducta y a ocultarla de manera más proactiva, para evitar ser el centro de las miradas.
Ayúdalo/a a ver su compulsión. “Trata de que reconozca cómo sus acciones son inconsistentes con como era anteriormente, y con sus metas de vida; llévalo a que reconozca cuáles son esas inconsistencias”.
Ofréceles ayuda. “Debes estar allí para ellos”, dice Caraballo.
*** Javier Piazza es psicólgo clínico con práctica en Servicios Psicológicos Raigambre. Para consultas, llama al 787-292-0205.
*** Luis Caraballo es psicólogo clínico y profesor de psiquiatría en el RCM. Para consultas, llama al 787-766-0940.

