Un mareo puede aparecer después de levantarse rápidamente, pasar demasiado tiempo bajo el sol o simplemente producir una sensación difícil de explicar en la cabeza. Aunque suele desaparecer en poco tiempo, no todos los episodios tienen el mismo origen.

La frecuencia, la intensidad, la duración y, sobre todo, los síntomas que lo acompañan son elementos que pueden marcar la diferencia entre una molestia pasajera y una situación que necesita atención médica.

Esta condición reúne sensaciones diferentes. Puede tratarse de aturdimiento, debilidad, inestabilidad o desmayo. Cuando la persona percibe que ella misma o el entorno están girando, se habla de vértigo. La Clínica Mayo señaló que estos episodios pueden durar desde segundos hasta días y que pueden aparecer o empeorar al caminar, ponerse de pie o mover la cabeza.

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¿El calor también puede estar detrás del mareo?

Durante los periodos de altas temperaturas, el organismo pierde agua y sales minerales mediante la sudoración. Si la reposición de líquidos es insuficiente, puede disminuir el volumen de sangre circulante y favorecer una caída de la presión arterial. El resultado puede ser sensación de debilidad, visión borrosa, cansancio, mareo o incluso desmayo.

El médico de familia Luis Carlos López Viejo, del Hospital Universitario Los Madroños, explicó en declaraciones citadas por el portal CuidatePlus que “el calor, que favorece la deshidratación y las bajadas de tensión” es una de las principales causas de estos episodios.

El especialista añadió que “la mayoría de casos de este tipo se resuelven corrigiendo la causa, pero es importante no normalizarlos cuando son recurrentes o intensos”.

La hipotensión también puede aparecer al cambiar de posición. La Clínica Mayo identificó la hipotensión ortostática como una causa de mareo o debilidad que puede presentarse después de sentarse o ponerse de pie demasiado rápido.

¿Mareo y vértigo son exactamente lo mismo?

Confundir ambos términos puede dificultar la identificación del origen del problema. Mientras el mareo puede sentirse como aturdimiento o inestabilidad, el vértigo implica una percepción de movimiento cuando el cuerpo o el entorno permanecen quietos.

El oído interno tiene un papel fundamental en el equilibrio, junto con la información proporcionada por los ojos y los nervios sensoriales. Cuando esas señales no coinciden, puede aparecer la sensación característica del vértigo.

Una de las causas más habituales es el vértigo postural paroxístico benigno, que suele producir episodios breves desencadenados por determinados movimientos de la cabeza, como girarse en la cama o incorporarse. Aunque generalmente no es grave, puede aumentar el riesgo de caídas.

También existen otras alteraciones vestibulares. La neuritis vestibular puede generar aturdimiento intenso y constante, mientras que la enfermedad de Ménière puede producir episodios acompañados de pérdida auditiva, zumbidos o sensación de presión en el oído.

¿Cuál es la señal de alarma en los síntomas que acompañan al mareo?

Un episodio aislado no suele ser suficiente para pensar en una enfermedad neurológica grave. El escenario cambia cuando el mareo aparece de manera repentina e intensa o se combina con otras alteraciones.

López Viejo advirtió que “el mareo o el vértigo acompañados de otros síntomas como dificultad para hablar, pérdida de fuerza en una extremidad, alteraciones visuales, problemas para coordinar movimientos, pérdida de sensibilidad o cefalea intensa y repentina requieren una valoración médica urgente”.

Entre las posibles causas de estos cuadros se encuentran el ictus y determinadas lesiones cerebrales. La Clínica Mayo también recomendó acudir a urgencias ante un episodio nuevo e intenso acompañado de dolor repentino en el pecho o la cabeza, alteraciones del ritmo cardíaco, dificultad para respirar, convulsiones, desmayo, visión doble, cambios en la audición, confusión y en el habla o vómitos continuos.

Por el contrario, cuando los síntomas se repiten, duran demasiado, aparecen sin una causa evidente o interfieren con las actividades cotidianas, también es recomendable consultar a un profesional de salud, aunque no existan señales de emergencia.

¿Cómo se puede prevenir el mareo?

Mantener una hidratación adecuada, reducir la exposición prolongada al calor, moderar el consumo de alcohol y levantarse gradualmente después de permanecer sentado o acostado son medidas que pueden disminuir algunos episodios.

La Clínica Mayo también recomendó limitar la cafeína y evitar el tabaco cuando estos factores puedan empeorar los síntomas.

El punto central es no medir la importancia de un mareo únicamente por cuánto dura. Un episodio breve puede provocar una caída, mientras que uno recurrente puede ser la manifestación de un problema que requiere diagnóstico.

Como concluyó López Viejo, “una valoración médica permite identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente”.