El raro caso médico de una mujer que se encogió casi 30 centímetros
Una ‘picazón’ en el ojo fue la primera señal de una enfermedad hepática.

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Caroline King, de 63 años, experimentó un cambio drástico en su estatura tras ser diagnosticada con una enfermedad hepática poco frecuente. Su historia busca generar conciencia sobre estas afecciones y el proceso de tratamiento.
La mujer británica acudió a un oculista tras experimentar problemas de visión, los cuales no anticipaba que pudieran estar relacionados con una enfermedad hepática grave. Este primer síntoma resultó ser uno de los indicios iniciales de su afección.
King fue diagnosticada con hepatitis granulomatosa, una enfermedad inflamatoria del hígado que los médicos describen como extremadamente rara, con una incidencia estimada de un caso cada 10 años.
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Síntomas y tratamiento
El historial de King comenzó en 2018 cuando, mientras veía televisión, notó que su visión se volvía borrosa y extraña. Posteriormente, un oculista identificó una inflamación en parte de su ojo.
En 2019, la coloración amarillenta de sus ojos y piel llevó a la realización de una biopsia de hígado, que confirmó la hepatitis granulomatosa. Durante seis meses, King experimentó fatiga extrema y confusión mental, hasta requerir el uso de una silla de ruedas.
La osteoporosis severa causada por la medicación para su enfermedad provocó una pérdida de estatura significativa, reduciéndose de 1.63 metros a 1.37 metros antes de recibir un trasplante de hígado. Seis años después, su altura alcanzó los 1.52 metros y tanto la función hepática como su visión permanecen bajo control.
King relató a la ‘BBC’: “En retrospectiva, todavía no puedo creer lo que pasó y que todavía esté aquí” y agregó: “Nunca te rindas”. Sobre la recuperación, señaló: “El cuerpo humano es asombroso”.
Impacto de las enfermedades hepáticas raras en Reino Unido
El British Liver Trust, organización dedicada a la investigación y concientización sobre enfermedades hepáticas, indica que miles de personas en Reino Unido padecen afecciones hepáticas raras, muchas de ellas difíciles de diagnosticar por la falta de información y la limitada investigación.
Pamela Healy, directora ejecutiva del British Liver Trust, explicó: “Con demasiada frecuencia, la falta de concientización provoca un retraso en el diagnóstico y un acceso desigual a la atención especializada”. Añadió: “Necesitamos una mayor comprensión, un diagnóstico más temprano y una inversión sostenida en investigación para garantizar que ninguna persona que viva con una enfermedad hepática rara se quede atrás”.
El Día de las Enfermedades Raras se conmemora el último día de febrero, con el objetivo de aumentar la conciencia sobre las 300 millones de personas en el mundo que viven con alguna de estas enfermedades.

