Esto es lo que el tabaco puede causar a tu vista
El humo del cigarrillo contiene miles de sustancias tóxicas que afectan directamente los tejidos oculares.

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El consumo de tabaco no solo favorece la aparición de patologías oculares, sino también su progresión. Médicos oftalmólogos nos recuerdan la relación directa entre tabaquismo y enfermedades retinianas como la DMAE: “Los fumadores habituales tienen cinco veces más posibilidades de desarrollar enfermedades degenerativas de la mácula o de la retina que los no fumadores”.
Especialistas del grupo oftalmológico Miranza nos alertan sobre “el impacto del tabaquismo en la salud ocular, especialmente en patologías retinianas como la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE), enfermedad degenerativa de la mácula o zona central de la retina”.
El tabaquismo es responsable de alrededor del 17% de los casos de DMAE avanzada en países desarrollados, y se estima que los fumadores tienen entre 2 y 5 veces más riesgo de pérdida visual severa asociada a esta patología en comparación con los no fumadores.
A nivel global, la carga del tabaquismo sobre la salud ocular forma parte de un problema sanitario mayor: el tabaquismo sigue siendo la principal causa evitable de enfermedad y muerte en el mundo. La misma Organización Mundial de la Salud estima que más de 1,300 millones de personas consumen tabaco y que aproximadamente la mitad de los fumadores crónicos morirán por enfermedades relacionadas con su consumo.
En el caso de la visión, su impacto no es menor: el daño vascular progresivo que provoca el tabaco afecta de forma directa a tejidos extremadamente sensibles como la retina, donde la reducción del flujo sanguíneo puede acelerar procesos degenerativos irreversibles.
Según la OMS, aunque habitualmente los efectos del tabaquismo se relacionan con patologías respiratorias o cardiovasculares, el tabaco es uno de los principales factores de riesgo evitables asociados al desarrollo y progresión de enfermedades oculares graves. En este sentido, los especialistas recuerdan que fumar también puede acelerar el deterioro de la visión y aumentar el riesgo de sufrir daños irreversibles en la retina.
La Dra. Lucía Galletero, médico oftalmóloga especialista en retina de Miranza Bilbao, explica que “uno de los factores más estudiados y que tiene una fuerte asociación con las patologías retinianas es el tabaco. Muchos de los pacientes son mayores y no fuman, pero otros sí. En la consulta, tenemos que hacer hincapié en que no fumen porque se ha visto que no solo es un factor de riesgo de aparición, sino también de progresión”.
En este línea, la Dra. Cristina Robles, también de Miranza señala que “la DMAE está asociada al envejecimiento, pero existen otros factores como el tabaco que afectan al desarrollo de la enfermedad. Hablamos de una patología multifactorial”.
El tabaco y su impacto sobre los ojos
El humo del tabaco contiene miles de sustancias tóxicas que afectan directamente a la vascularización y oxigenación de los tejidos oculares. La nicotina favorece la contracción de los vasos sanguíneos y el monóxido de carbono dificulta el transporte adecuado de oxígeno, aumentando el estrés oxidativo en estructuras especialmente sensibles como la retina.
Además de incrementar el riesgo de DMAE, fumar también se relaciona con otras patologías y alteraciones visuales como las cataratas, el ojo seco, la retinopatía diabética, el envejecimiento prematuro de los párpados y del contorno ocular y una mayor fatiga visual e irritación ocular.
En términos de riesgo relativo, diversos estudios clínicos han mostrado que los fumadores presentan entre 2 y 4 veces más probabilidad de desarrollar cataratas, y que el riesgo de degeneración macular avanzada puede llegar a duplicarse o triplicarse en consumidores habituales de tabaco frente a no fumadores.
Además, el tabaquismo contribuye a la inflamación sistémica crónica y al estrés oxidativo, dos mecanismos biológicos directamente implicados en el envejecimiento prematuro del sistema visual.
El Dr. Álvaro Escobar insiste en la importancia de la prevención y los hábitos saludables: “es importante tener ciertos hábitos que contribuyan a mantener una integridad estructural y funcional del ojo, y para ello es imprescindible no fumar”.
Mientras que su compañero de Miranza Madrid, el Dr. Hernán Donoso, recuerda que muchos factores de riesgo pueden evitarse mediante cambios en el estilo de vida: “lo principal y aquello que los pacientes tienen que hacer es cambiar los hábitos. Un ejemplo: si fuman, evitarlo. Si hablamos de la degeneración de la mácula, un desencadenante importante y a tener en cuenta es el tabaquismo”.
Prevención y revisiones
Los especialistas oftalmólogos recuerdan que dejar de lado el tabaco puede contribuir a reducir el avance del daño ocular y recomiendan realizar revisiones oftalmológicas periódicas, especialmente a partir de los 50 años o en personas con antecedentes familiares de enfermedades retinianas.
Por tanto, en la detección precoz en patologías como la DMAE, un diagnóstico temprano puede ayudar a ralentizar la progresión de la enfermedad y preservar la visión durante más tiempo.

