La semaglutida oral redujo el consumo excesivo de alcohol, el deseo intenso de beber y los problemas relacionados con el consumo de alcohol en adultos que buscaban tratamiento por trastorno por consumo de alcohol, según un ensayo clínico publicado en el American Journal of Psychiatry.

Los agonistas del receptor del GLP-1, incluida la semaglutida, están actualmente aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) para el tratamiento de la obesidad y el manejo de la diabetes tipo 2. Algunos de sus nombres comerciales son Ozempic inyectable o tabletas Rybelsus.

Y cada vez, hay más evidencia que sugiere que estos medicamentos también podrían influir en el consumo de alcohol.

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El ensayo clínico incluyó a 50 adultos con trastorno por consumo de alcohol de moderado a grave que deseaban reducir o dejar de beber. Los participantes fueron asignados aleatoriamente para recibir semaglutida oral diariamente o un placebo durante ocho semanas.

En comparación con el placebo, la semaglutida no produjo una reducción significativa en el deseo de consumir alcohol, medido mediante pruebas de laboratorio, ni en el número de bebidas consumidas por día. Sin embargo, sí redujo significativamente los días de consumo excesivo de alcohol. Durante las últimas cuatro semanas del tratamiento, quienes recibieron semaglutida redujeron los episodios de consumo excesivo de alcohol, la cantidad de bebidas consumidas y los problemas asociados con el consumo.

“Este estudio sugiere que la semaglutida oral podría ayudar a reducir el consumo excesivo y perjudicial de alcohol, incluso en personas que no buscan dejar de beber por completo”, señaló Joseph Schacht, profesor de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado Anschutz.

“Podría representar una nueva opción de tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol, especialmente para quienes no han obtenido beneficios con los medicamentos disponibles actualmente, además de reducir los daños a la salud y las consecuencias sociales relacionadas con el consumo de alcohol. Es importante destacar que incluso disminuir el consumo excesivo puede generar mejoras significativas para los pacientes y sus familias”, añadió.

Al inicio del estudio, los participantes consumían un promedio de seis bebidas alcohólicas al día y tenían cerca de cinco días de consumo excesivo por semana. Al finalizar el tratamiento, el 81% de quienes recibieron semaglutida redujo su nivel de riesgo de consumo de alcohol en al menos una categoría, frente al 54% de quienes recibieron placebo.

En un pequeño subgrupo de 11 participantes que consumían cannabis antes del estudio, la semaglutida también se asoció con una reducción en los días de consumo. Los investigadores señalaron que este hallazgo es preliminar.

Los autores del estudio “Oral Semaglutide for Alcohol Use Disorder: A Randomized Clinical Trial” concluyeron que se necesitan ensayos clínicos de mayor tamaño para confirmar estos resultados y que la semaglutida y otros agonistas del receptor del GLP-1 tienen el potencial de convertirse en una opción ampliamente utilizada para el tratamiento del trastorno por consumo de alcohol.