La sociedad en que vivimos nos enseña que lo valioso y saludable es lo ágil, lo rápido, lo dinámico, mientras que todo lo que se asocia a lo lento, pesado y voluminoso es percibido como inferior. Esta es la conclusión a la que han llegado algunos expertos tras analizar los fenómenos sociales que parecen impulsar cada vez más la gordofobia.

Fobia, por definición, se refiere al temor intenso o irracional, de carácter enfermizo, hacia una persona, situación o cosa. Por eso, se le llama obesofobia al pánico que muchas personas sienten por engordar.

Mientras que gordofobia, aunque pueda parecer su sinónimo, se refiere a la repulsión que sienten algunos hacia las personas con exceso de peso. Se define también como un sesgo por el cual se discrimina, invisibiliza y menosprecia, consciente o inconscientemente, a las personas obesas. Otra definición apunta al desprecio que puede sentirse hacia personas que por su exceso de peso se apartan de los patrones estéticos establecidos socialmente.

Es un hecho que la obesidad representa un problema de salud provocado por un desequilibrio entre la cantidad de calorías ingeridas y las calorías gastadas. Sin embargo, muchas personas que la sufren enfrentan un gran inconveniente adicional de tipo sicológico, pues muchas veces son percibidos como inferiores, no capaces, o se les pone la etiqueta de fealdad sobre sus cuerpos. Y hay indicios que apuntan en la dirección de que muchos consideran la gordura como un gran pecado estético.

Subestimar o discriminar a una persona por su exceso de peso no es el resultado de un trastorno mental, sino de creencias que se afianzan en la mente desde un punto de vista determinado. Así lo explica la sicóloga clínica Eva Candelas Tamayo, quien está convencida de que socialmente las mujeres obesas enfrentan más prejuicios que los hombres obesos.

“Es una desviación de procesos mentales que lleva a las personas a esta distorsión o a este juicio de que las personas gordas son feas, que tienen autoestima baja porque no se cuidan o que tienen una higiene pobre. La cultura influye mucho, pues por lo general se realza como belleza a la mujer flaca o al hombre con abdominales marcados”, abundó Candelas Tamayo.

Marylin Wann, escritora estadounidense y activista en favor de los derechos para las personas obesas, ha expresado a la prensa que la mala imagen de los gordos es equiparable en muchos lugares al racismo y la homofobia. Ella es de una de las promotoras del fat pride (orgullo gordo), movimiento social creado para contrarrestar las burlas y discriminaciones.

Este panorama no es nada alentador para quienes sufren el rechazo. “Es tan grande el culto a la imagen que a veces los rechazan hasta en los empleos. Es tan serio este asunto que puede llegar al nivel de que la persona rechazada piense en el suicidio. La manera en que tú te amas influye en cuántos logros personales tengas. Cuando empiezas a rechazarte porque piensas que tu cuerpo es feo, muchos sueños y metas se ven tronchadas”, planteó la doctora, no sin agregar que conoce personas obesas con historias muy positivas en cuanto a logros y metas cumplidas.

La buena noticia es que a nivel profesional existen alternativas para remediar estas perspectivas distorsionadas. “Hay tratamientos a través de cuestionamientos a la persona sobre sus creencias, de modo que se pueda encontrar la raíz de esos pensamientos que provocan el rechazo hacia las personas gordas. A nivel cognositivo se trabaja con patrones que cambian conductas discriminatorias. Se modifican conductas para cambiar paradigmas, que muchas veces son creencias aprendidas erróneas y deben sustituirse por creencias más realistas”, concluyó la también profesora universitaria.

En Facebook se busca detener la gordofobia

El activismo social en función de esta causa ha llegado hasta las redes sociales, donde las barreras geográficas no existen y los contenidos se tornan accesibles para todos. Magdalena Piñeyro, migrante uruguaya radicada en España, creó en Facebook la iniciativa denominada Stop Gordofobia. Cerca de 78 mil personas siguen la plataforma creada para unir y apoyar personas gordas, así como para también crear conciencia respecto a la discriminación que estas sufren.

Esta página de Facebook, cuya consigna es ¡Todos los cuerpos, todas las bellezas!, se ofrece como lugar de encuentro para todo tipo de personas, independientemente de cualquier individualidad (etnia, género, orientación sexual, identidad de género, religión, etc.). Es un espacio de debate y de intercambio de opiniones.

Piñeyro, licenciada en filosofía y con una maestría en estudios de género e igualdad, ha vivido en carne propia la experiencia de sentirse oprimida por los estándares sociales que impulsan el discrimen hacia las personas gordas. La sociedad, según dijo recientemente a la agencia de noticias EFE, desprecia a las personas gordas porque “las considera enfermas”. Desde su perspectiva, la salud justifica que digan que los cuerpos gordos son enfermos, mientras que la estética dictamina que son feos.

“Es difícil amarse uno mismo en un mundo que te odia. Es difícil ver belleza donde todo el mundo dice que hay fealdad”, planteó la también autora del libro Diez gritos contra la gordofobia.

Ashley Graham sobre el amor propio

La modelo estadounidense Ashley Graham rompe los estereotipos tradicionales de que solo los cuerpos delgados son bellos. Con medidas de 42-30-46 y un peso que ha fluctuado entre las 185 y 209 libras, ha figurado en la portada de revistas como Vogue, Glamour y Elle. Además, ha sido juez en la competencia America’s Next Top Model y es la primera modelo talla plus contratada por la firma de ropa de Jennifer López. Tanta es su popularidad que cuenta con 86 mil seguidores en Instagram. ¿Qué piensa ella sobre su cuerpo y la belleza?

La modelo estadounidense Ashley Graham rompe los estereotipos tradicionales de que solo los cuerpos delgados son bellos.

"Empecé a sentirme libre cuando me di cuenta de que nunca iba a encajar en el estrecho molde que la sociedad había reservado para mí".

"Siempre digo que hay que llevar la ropa que te haga sentir más seguro de ti mismo, porque la confianza no viene de la mañana a la noche".

“No dejes que tu imagen o tu talla te detengan. Si yo hubiera dejado que mis caderas o mis muslos temblorosos me retuvieran, o el hecho de que tengo grandes pechos, no estaría aquí hoy”.