Son muchas las personas en Estados Unidos, y en otros países, que se niegan a utilizar mascarillas para prevenir el contagio de coronavirus, al punto de que pueden llegar a enfurecerse si alguien les exige que usen ese elemento de protección.

Un ejemplo fue lo ocurrido en una tienda ubicada en North Hollywood, California, donde una mujer aseguró que fue acosada por los empleados por no utilizar una mascarilla en el interior del local.

El episodio fue registrado en videos que se hicieron virales, y en los que se ve a la mujer gritar e insultar al personal, además de asegurar que su médico no le permitía utilizarla.

"Tengo un problema respiratorio, mi médico no me deja usar mascarilla", señalaba.

Y es que son muchos quienes se quejan de que esos elementos de protección dificultan la respiración. Sin embargo, una pediatra estadounidense se encargó de derribar esa creencia con un experimento que se volvió viral.

"¡Hola amigos! He visto numerosas publicaciones y escuchado a personas quejarse de que 'no pueden respirar con una mascarilla puesta' o que no usarán una porque 'los niveles de oxígeno caen dramáticamente' mientras usan una mascarilla. Además, 'una mascarilla no te protege de respirar el virus', pero en la misma oración argumentan que no usarán una porque están 'inhalando su dióxido de carbono exhalado'", comienza Hall en una publicación que realizó recientemente en Facebook.

Y luego se pregunta: "Si realmente creen que el virus está penetrando en la mascarilla y lo están respirando, ¿cómo creen también que su CO2 exhalado se está 'atascando'?".

Posteriormente, para demostrar cuán incorrecto es el argumento, la pediatra realizó el experimento que consistió en mediar su saturación de oxígeno y frecuencia cardíaca en cuatro escenarios: sin mascarilla, con una quirúrgica, con una N95 y con una doble (quirúrgica + N95).

Hall compartió sus resultados con fotografías, evidenciando que en los cuatro escenarios, su saturación de oxígeno y frecuencia cardíaca permanecen prácticamente igual.

Pediatra demostró que las mascarillas no dificultan la respiración.

"No hay un cambio significativo en mi saturación de oxígeno en ningún escenario. Aunque quizás sea inconveniente para algunos, aún puedo respirar", concluyó.

Finalmente, la médico llamó a todos a usar mascarillas para protegerse y, también, para cuidar la salud de quienes no pueden usarlas, como los menores de dos años.

El experimento de Hall ha tenido más de 17 millones de reacciones y 14 mil comentarios. Además ha sido más de 10 mil veces compartido.

La doctora demuestra que las mascarillas no dificultan la respiración.

Cabe recordar que a comienzos de junio pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualizó su guía sobre el uso de mascarillas, recomendando llevarlas en situaciones en las que no se puede aplicar la distancia física de dos metros entre las personas, por ejemplo el transporte público, tiendas o espacios cerrados con mucha gente.

Asimismo, sugirió que el público general utilice las de tela y dejar las quirúrgicas para el personal de salud.