Para estos niños se debe tener en cuenta unas variables para que el juguete sea una inversión que los ayude, y no una pérdida de dinero o, peor aún, que los afecte adversamente. Los niños con el trastorno del espectro autista son todos diferentes, así que deben tomarse en consideración sus fortalezas y retos al momento de seleccionar un juguete, más que su edad.

La Navidad es una época hermosa, llena de ilusión, aún más en la niñez. Los niños con autismo merecen disfrutarla, como el resto. Es la tarea de los padres y madres garantizar que eso ocurra. Ser sensibles a sus diferencias es la clave.

(La autora es licenciada en patología del habla y lenguaje, y directora del Instituto Fonemi de Puerto Rico)