Se sabe que el estrés sostenido o intenso puede aumentar las probabilidades de que una persona desarrolle enfermedades cardiovasculares. A la inversa, algunos estudios han comprobado en los últimos años que vivir experiencias opuestas a las situaciones estresantes, como por ejemplo disfrutar de la risa y la alegría francas, puede ayudar a proteger el corazón y los vasos.

¿Pueden la alegría y la risa ayudar a prevenir las enfermedades cardíacas? La respuesta es afirmativa, según estudios recientes.

Las enfermedades cardíacas, en particular los infartos, a menudo parecen surgir de la nada, pero lo cierto es que reducir el riesgo de sufrirlos está, en buena medida, en nuestras manos, ya que las probabilidades de que una persona las desarrolle dependen en su mayor parte de componentes de nuestro estilo de vida que son potencialmente modificables, según los especialistas.

Algunos factores de riesgo no se pueden modificar, como por ejemplo la edad, el género y la predisposición genética. Pero alrededor del 90% del riesgo de sufrir un ataque cardíaco en los hombres y el 94% del riesgo en las mujeres se puede atribuir a factores sobre los que una persona puede ejercer distintos grados de control, lo que significa que las dolencias del corazón son en gran medida prevenibles, según el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia.

Las campañas sanitarias de prevención destinadas a proteger la salud del corazón y los vasos sanguíneos hacen hincapié en corregir estos factores de riesgo modificables, entre los que destacan los niveles elevados de presión arterial y colesterol, la diabetes, beber alcohol y llevar una alimentación poco saludable, así como el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y el estrés.

Aliado natural

El estrés es un factor de riesgo bien conocido para las enfermedades cardíacas, pero lo opuesto al estrés —la risa y la alegría— pueden, de hecho, ayudar a proteger el corazón, según revelan las investigaciones y aseguran los especialistas.

“La risa puede tener un efecto beneficioso que promueve la salud de los vasos sanguíneos”, afirma el doctor Brett Carroll, director de Medicina Vascular en el Instituto Cardiovascular del Centro Médico Beth Israel Deaconess, reconocido hospital en Boston.

Según este cardiólogo, “las investigaciones sugieren que las endorfinas, unas sustancias químicas cerebrales que se liberan durante la risa, estimulan el endotelio, el revestimiento interno de los vasos sanguíneos. Esto, a su vez, libera óxido nítrico, una molécula conocida por relajar las arterias”.

Además, reír puede ayudar a reducir en nuestro organismo la producción de hormonas del estrés, incluyendo el cortisol y la epinefrina, que se sabe que causan la constricción de los vasos sanguíneos, aumentando los riesgos de tener presión arterial alta, así como de sufrir un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco, según el doctor Carroll.

Beneficios de una buena carcajada

Este cardiólogo añade que otros efectos saludables conocidos de la risa, que repercuten positivamente en el corazón, son “aumentar el número de células productoras de anticuerpos, ayudando a fortalecer el sistema inmunológico del organismo, y contribuir a mantener bajo control el peso corporal, al reducir el cortisol, una hormona del estrés que favorece el sobrepeso”.

“No tenemos una receta específica para fomentar la ‘risa’, pero sabemos que la dieta saludable, el ejercicio físico regular y los hábitos de vida saludables, junto con la reducción del estrés y una salud emocional positiva, son beneficiosos para el sistema cardiovascular”, enfatiza el doctor Carroll.

“Aunque en el mundo caótico de hoy puede ser más difícil mantener relaciones cuando nos sentimos abrumados, el hecho de compartir por teléfono o a través de una videollamada un chiste o un recuerdo divertido con los amigos o familiares puede ser más importante que nunca, ya que puede ser un buen antídoto contra el estrés”, según el cardiólogo.

“El aislamiento físico puede llevar a la soledad, pero existe una diferencia entre estar físicamente distante y emocionalmente distante”, afirma, por su parte, la doctora Elizabeth LaSalvia, psiquiatra geriátrica del Centro Médico Beth Israel Deaconess.

Para fomentar la risa y el bienestar emocional, LaSalvia recomienda ser proactivos (tomar la iniciativa y entrar en acción) “contactando a familiares y amigos, o llamando a una persona con quien queremos hablar desde hace tiempo”.

Ver una comedia en el cine o la televisión, leer un libro divertido o escuchar a un monologuista chistoso, son otras maneras prácticas de fomentar la risa, recomendadas por LaSalvia.

“Aunque aún está por verse si es la mejor medicina, en lo que respecta a la salud cardíaca, la risa puede contribuir a mantener el corazón en buena forma. ¡No es broma!”, enfatiza el BIDMC.