Las olas de calor no solo representan un riesgo para el corazón o la hidratación. Especialistas advierten que las temperaturas extremas también pueden influir en el bienestar emocional y aumentar problemas como la ansiedad, la irritabilidad y las dificultades para dormir.

De acuerdo con expertos citados por El Diario NY, cuando el cuerpo debe dedicar gran parte de su energía a regular la temperatura, disminuye su capacidad para responder al estrés y controlar las emociones. Esa combinación puede provocar cambios en el estado de ánimo, especialmente durante períodos prolongados de calor intenso.

Los médicos señalan que la exposición continua a altas temperaturas puede generar cansancio físico y mental, reducir la concentración e incrementar la sensación de frustración. Además, el calor suele alterar el sueño, un factor que contribuye a empeorar el equilibrio emocional y la salud psicológica.

Las personas con trastornos de salud mental preexistentes figuran entre los grupos más vulnerables. Según los especialistas, algunos medicamentos utilizados para tratar estas condiciones pueden dificultar que el organismo elimine el calor, lo que aumenta el riesgo de sufrir complicaciones durante una ola de calor.

Los expertos también recomiendan prestar atención a señales como irritabilidad persistente, cambios bruscos de humor, ansiedad, agotamiento o problemas para dormir. Si estos síntomas aparecen o empeoran durante un episodio de calor extremo, aconsejan buscar orientación médica, especialmente si interfieren con las actividades diarias.

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Para reducir el impacto de las altas temperaturas, los especialistas sugieren mantenerse bien hidratado, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor calor, permanecer en lugares frescos o con aire acondicionado cuando sea posible y procurar descansar adecuadamente. También recomiendan mantenerse en contacto con familiares o amigos, ya que el apoyo social puede ayudar a enfrentar el estrés asociado a las olas de calor.

A medida que los episodios de calor extremo se vuelven más frecuentes e intensos, los médicos insisten en que proteger la salud mental debe formar parte de las medidas de prevención, al mismo nivel que el cuidado de la salud física.