Truquitos para tener piernas espectaculares
Es fundamental mantener las piernas hidratadas y darles un descanso en casa después de cada jornada, pero, sobre todo, ejercitarlas.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 12 años.
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¿A qué mujer no le gustaría tener sus piernas torneadas, tonificadas y libres de celulitis y de grasa?
De acuerdo con el entrenador Raymond Hernández, existen ejercicios sencillos que se pueden realizar desde la comodidad de la casa, o hasta en un parque, que te pueden ayudar a alcanzar esa meta.
Por ejemplo, un buen entrenamiento, según el instructor, es subir y bajar escaleras, andar en bicicleta o caminar.
“Lo recomendable para empezar es hacer ejercicios tres veces en semana, entre 30 a 45 minutos, y luego vas incrementando el tiempo y la cantidad de días”, aconsejó el instructor en entrevista con Primera Hora.
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“Eso también ayudará a esculpir y favorecer la circulación sanguínea de las piernas”, mencionó el creador del programa Power Rhythm, el cual consiste en bajar de peso mediante el baile.
No obstante, Hernández enfatizó que antes de esforzar las piernas con cualquier tipo de ejercicio, es fundamental –como primera medida– hacer un poco de estiramiento.
Para que no te aburras, sobre todo si no estás acostumbrada a hacer ejercicios, has tus rutinas para trabajar las piernas con un grupo de amistades.
“También tenemos que aprender a alimentarnos bien. Una cosa va con la otra, no importa la clase de ejercicio que sea. Solo así logramos el cambio corporal que buscamos, independientemente en qué parte del cuerpo sea. Mientras menos grasa en los alimentos, mejor. También hay que consumir mucha agua”, recalcó el entrenador.
El ejercicio cardiovascular, los aeróbicos y los bailes también son buenas alternativas para fortalecer y tonificar esta parte del cuerpo.
“La persona también puede combinar el cardio, los aeróbicos y los bailes con las máquinas del gym o con pesas libres”, concluyó Hernández.
Regias a cualquier edad
A los 20 años
Sin duda es el momento de la vida ideal para lucir las piernas, por lo que debes mantenerlas hidratadas diariamente. Tener una rutina de ejercicios que las fortalezca también ayudará a preservar la firmeza que en este momento parece gratuita y eterna.
A los 30 años
Además de exfoliarlas periódicamente y mantenerlas hidratadas usando crema o loción diariamente, es necesario hacer ejercicios para aumentar o conservar la firmeza. Conviene revisar si se tiene propensión a la aparición de várices (antecedentes familiares, problemas de circulación o de peso) y prevenirlas.
A los 40 años
A los cuidados que debes hacerte desde edades más tempranas –ejercicio, protección solar, resolver problemas de circulación– debes añadir productos para necesidades específicas e hidratantes que contengan principios activos antioxidantes y reafirmantes.
De los 50 años en adelante
Hidratar y reafirmar siguen siendo las consignas en esta etapa de la vida. Mantenerte activa, haciendo ejercicios de tonificación, además de contribuir a la salud de todo el cuerpo, ayudará a evitar posibles problemas de circulación o retención de líquidos.
(Fuente: El Nacional, GDA)
¿Cómo las ejercito?
Existen varias rutinas que puedes poner en práctica para tonificar tus piernas. A continuación algunas de ellas:
Desplante Separa las piernas colocando una más al frente que la otra. Baja flexionando la rodilla de la pierna que tienes al frente (creando un ángulo 90) y manteniendo estirada la pierna que está atrás. Regresa a la posición original. Mantén la cabeza al frente y contrae el abdomen. Puedes alternar la posición de las piernas
Sentadillas Separa las piernas y baja flexionando las rodillas mientras estiras los brazos. Tu cadera debe quedar a la altura de tus rodillas.
Elevación lateral Haz una sentadilla, pero, al subir, levanta una pierna estirada hacia un lado y regresa a la posición original.
Elevación de piernas Coloca tus manos y rodillas en el piso. Levanta una pierna a la altura de la cadera, flexiónala y estírala.
Levante de cadera Acuéstate boca arriba con las piernas flexionadas y los pies sobre el piso. Coloca un cojín entre las rodillas para que sirva como soporte. Levanta la cadera mientras aprietas el cojín con fuerza.

