Muchas personas creen que roncar es simplemente una molestia para quien duerme al lado. Sin embargo, en algunos casos puede ser la manifestación de una enfermedad seria llamada apnea obstructiva del sueño, un trastorno que no solo afecta el descanso, sino también el corazón, el cerebro y la salud sexual del hombre.

La apnea del sueño ocurre cuando la vía respiratoria se cierra de forma repetida mientras la persona duerme. Como consecuencia, deja de respirar durante varios segundos, a veces decenas o incluso cientos de veces en una sola noche.

Cada episodio reduce el oxígeno que llega a la sangre y obliga al cerebro a despertar brevemente para reiniciar la respiración. Aunque la persona muchas veces no lo recuerda, su sueño deja de ser reparador.

Los síntomas más frecuentes son ronquidos intensos, pausas en la respiración observadas por la pareja, somnolencia durante el día, cansancio constante, dificultad para concentrarse, dolor de cabeza al despertar e irritabilidad.

Pero el problema va mucho más allá del sueño. Cada vez que el oxígeno disminuye, el organismo entra en un estado de estrés. Con el paso del tiempo, esto lesiona la capa interna de las arterias, conocida como endotelio, que es la encargada de mantener los vasos sanguíneos sanos y permitir una adecuada circulación.

Además, aumenta la inflamación, favorece la rigidez de las arterias y acelera el desarrollo de arterosclerosis, es decir, la acumulación de placas que estrechan los vasos sanguíneos. Estas alteraciones aumentan el riesgo de hipertensión arterial, infarto del corazón, accidente cerebrovascular y otras enfermedades cardiovasculares.

La función sexual también depende de unas arterias sanas. Para lograr una erección se necesita un buen flujo de sangre hacia el pene. Cuando las arterias están dañadas, la sangre llega con mayor dificultad y puede aparecer la disfunción eréctil.

Diversos estudios han demostrado que los hombres con apnea del sueño presentan una mayor frecuencia de problemas de erección. Además, la falta de un sueño profundo puede disminuir la producción de testosterona, reducir el deseo sexual y afectar el rendimiento y la calidad de vida.

La buena noticia es que la apnea del sueño tiene tratamiento. La pérdida de peso cuando existe obesidad, evitar el alcohol antes de dormir, dormir de lado y, en muchos pacientes, el uso del equipo de presión positiva continua en la vía aérea (CPAP), ayudan a mantener abierta la vía respiratoria durante la noche. Con ello mejora la oxigenación, disminuye el riesgo cardiovascular y, en muchos casos, también mejora la función sexual.

No todo hombre con disfunción eréctil necesita únicamente medicamentos. En algunos pacientes, el verdadero problema comienza mientras duermen.

Si usted ronca intensamente, amanece cansado o presenta dificultades para lograr o mantener una erección, consulte tanto a un especialista en medicina del sueño como a su urólogo. Detectar y tratar la apnea del sueño a tiempo puede proteger su corazón, su cerebro y su salud sexual.