Hace unos días me encontré leyendo los comentarios de una publicación en redes sociales, sobre qué cuenta como una infidelidad. Había quienes aseguraban que un “like” era motivo suficiente para terminar una relación, otros decían que enviar corazones era una falta de respeto. También estaban los que insistían en que seguir a una expareja, borrar una conversación o guardar un contacto con otro nombre eran pruebas suficientes para desconfiar. Y, por supuesto, no faltaron quienes resumían todo el debate con la frase: “Si te molesta, es porque eres insegura”.

Mientras leía todos esos comentarios, pensé que quizá el problema no era el “like”, el corazón o el mensaje. Tal vez el problema es que estamos permitiendo que personas que no conocen nuestra relación decidan cuáles deberían ser nuestros límites, en lugar de sentarnos a conversar y construir esos acuerdos con quien sí comparte la relación con nosotros.

Con demasiada frecuencia reducimos estas conversaciones a dos extremos: o fue una infidelidad o la persona que se sintió herida es insegura. Sin embargo, lo que para una pareja representa una falta de respeto, para otra puede no ser un problema. Y eso no significa que una esté bien y la otra esté mal. Significa, simplemente, que cada relación construye sus propios acuerdos, límites y formas de entender la confianza.

Lo cierto es que las redes sociales pueden abrir conversaciones interesantes, pero no pueden establecer las reglas de tu relación. Cada pareja es un mundo aparte, con historias, valores, límites y expectativas distintas. Ninguna publicación, creador de contenido o comentario en internet conoce esos acuerdos. Pretender que exista una lista universal de lo que cuenta o no como infidelidad es ignorar que las relaciones no se construyen con las reglas de los demás, sino con las conversaciones que tenemos con nuestra pareja. Los acuerdos no evitan todos los conflictos, pero la ausencia de acuerdos sí los garantiza.

En los últimos años también he visto como se ha popularizado el término “microinfidelidad” para describir aquellas conductas que, sin implicar un encuentro físico o una relación sexual, podrían poner en riesgo la confianza dentro de la pareja. Aunque entiendo el propósito del concepto, personalmente, no termina de convencerme. No porque esas conductas carezcan de importancia, sino porque el prefijo micro puede transmitir la idea de que existen traiciones “pequeñas” o daños que merecen menos atención. Para quien siente que se rompió un acuerdo importante, el dolor difícilmente se vive como algo “micro”.

Más que preguntarnos si una conducta merece la etiqueta de “micro” o no, creo que vale la pena preguntarnos algo mucho más útil: ¿esto rompe la confianza que ambos acordamos construir? Porque al final del día, no son las etiquetas las que fortalecen o debilitan una relación; son los acuerdos, el respeto y la coherencia con los que decidimos vivirlos. Las relaciones saludables también se construyen a tráves de conversaciones incómodas y muchas parejas nunca hablan sobre qué consideran una falta de respeto, qué entienden por coqueteo o cuáles son sus límites. Sin esa conversación, cada persona actúa desde sus propias creencias y luego se sorprende cuando descubre que su pareja tenía expectativas completamente distintas.

Creo que si una conducta necesita esconderse, borrarse o hacerse únicamente cuando tu pareja no está presente, quizá la pregunta no sea si internet la considera una infidelidad. Tal vez la verdadera pregunta es: ¿por qué sientes la necesidad de ocultarla?

Antes de preguntarte si una conducta es o no una infidelidad, pregúntate si es una conversación que ya tuviste con tu pareja. ¿Han hablado sobre qué consideran coqueteo? ¿Qué conductas les generan incomodidad? ¿Cuáles son los límites de su relación? Muchas veces esperamos que la otra persona piense igual que nosotros, cuando en realidad nadie puede adivinar nuestros acuerdos, nuestros valores o nuestras expectativas. Las relaciones no funcionan a base de suposiciones; funcionan a base de conversaciones.

La próxima vez que las redes sociales intenten convencerte de qué debería considerarse una infidelidad recuerda que ninguna publicación conoce la historia de tu relación. Los acuerdos no se construyen en la sección de comentarios ni en un video de TikTok. Se construyen mirando a la persona que tienes al lado y teniendo conversaciones que, aunque a veces sean incómodas, pueden evitar muchos malentendidos y fortalecer la confianza. Porque, al final, una relación sana no se sostiene por asumir, se sostiene por hablar.

La conversación continúa en SexologaTrujillo.com Un espacio para desaprender, cuestionar y reconectar con tu sexualidad. Porque toda transformación comienza con el conocimiento y el valor de cuestionar lo aprendido.