De aquí a algunos años, o quizás meses, parece bastante probable que tengamos un nuevo refrán en nuestro repertorio de dichos populares: “ojos que no ven, Facebook que te lo dice”.

No hay duda de que la ingeniosa frase, que ya adorna varias de esas t-shirts ocurrentes que usan los jóvenes, tiene todo el potencial de convertirse en un tesoro de la sabiduría callejera.

Y es que es evidente que en plena era de las redes sociales, en la que casi todos los que conocemos son miembros de alguna, el amor ha dejado de ser cosa de dos. Ahora, son estas comunidades en línea -incluidas también el Twitter y MySpace- las que se han convertido en las verdaderas protagonistas de las relaciones amorosas.

Vociferando lo privado

En el caso específico del Facebook, sus usuarios lo usan -por ejemplo- para dejar mensajes coquetos en los muros de ciertos friends, poner fotos en actitudes “demasiado amistosas” con sus últimas conquistas, dedicar vídeos de canciones románticas y hasta gritar a los cuatro vientos cuánto se quiere a la persona amada.

Esta puerta abierta a la intimidad de nuestros “conocidos” puede ser una bendición para algunos, que consiguen avivar sus vidas amorosas gracias al famoso site. Pero, según advierten los expertos, el continuo flujo de información e imágenes que ahí se ve se convierte en muchos casos en la receta ideal para un desastre asegurado.

“It’s complicated”

El psicólogo Andrés Colberg destaca que Facebook se ha convertido en algo prácticamente omnipresente en nuestras vidas, por lo que todo lo que se vierte en la red no tarda mucho en convertirse en un secreto a voces.

Una de las informaciones que suele robar los titulares del día en los perfiles es cuando se cambia el estado de situación sentimental. Algunos contactos inician una relación, otros reconocen públicamente el fracaso de un noviazgo, están los recién divorciados y no faltan los que describen sus arreglos románticos con la etiqueta de “es complicado”.

Pero existen otros usuarios que, a juzgar por el constante cambiacambia de su “estatus civil”, parecen llevar unas dinámicas sentimentales más que inestables. Son ésos que pasan del compromiso a la soltería en el simple refresh de una página electrónica, levantando una serie de sospechas.

“Todo el que genera los cambia-cambia están metidos en el cuento de nunca acabar. Pueden tener una satisfacción a corto plazo, pero con muchas decepciones, pérdidas y sin ganancias a largo plazo. Es un círculo adictivo y puede resultar difícil salir de ahí”, recalca el Dr. Colberg.

Actualmente, Facebook ofrece nueve formas de describir los arreglos sentimentales de sus usuarios: soltero, en una relación, comprometido, casado, es complicado, en una relación abierta, viudo, separado y divorciado.

Inmadurez emocional

Las situaciones sentimentales que fluctúan constantemente en una cuenta de Facebook revelan, a juicio del psicólogo Colberg, la falta de madurez de la persona que se pasa en el mencionado cambiacambia.

“Es una persona que oculta, que miente, que es inestable, que es inmadura. Más que relaciones, demuestra que lo que está buscando es una ventaja, una oportunidad de conquista. Quiere tener ese feeling de que la otra persona ‘está interesada en mí por mis estrategias, por lo bravo que soy, porque me las sé todas’”, asegura el también psicokinesiólogo.

“Eso no tiene nada que ver con establecer una relación de iguales. Quiere decir que lo que le interesa conseguir es un trofeo”, observa el especialista en conducta.

El experto subraya que estos usuarios de la red social son una amenaza real para el corazón de las personas que sí están buscando una estabilidad amorosa. De no tener la guardia en alto, éstos últimos pueden caer en una complicada espiral de mentiras y desilusiones.

“Hay que tener presente que estos usuarios inmaduros buscan ganar y quieren que los admiren. Piensan que valen más en la medida que conquistan más. Cuando ya conquistan a la persona y le sacan el jugo, la sueltan y se buscan a otra. Esto se distancia grandemente de la relación que perdura, que se trata de tiros cruzados: cada uno trata que el otro esté bien”, aclara el Dr. Colberg.

El muro de los lamentos

Por otro lado, cuando se trata ya de relaciones sentimentales serias, es importante que los miembros de la pareja sean muy cuidadosos con los mensajes y las fotos que publican en sus muros.

Esto se debe a que está comprobado, incluso por estudios realizados en universidades norteamericanas, que el Facebook puede ser una suerte de veneno para las relaciones, pues incrementa los celos y las tensiones entre sus seguidores.

Muchos usuarios, además, comienzan a “sacar los trapitos sucios” en sus muros cuando sufren un malentendido o desilusión con su media naranja, lo que puede hacer aún más amargo el panorama.

“Si existe alguna duda o insatisfacción con una relación personal de uno, se debe dilucidar dentro de esa relación y no utilizar la red como un desahogo para aliviar esa presión”, aconseja el Dr. Colberg.

“Hay que proteger la intimidad de esa pareja y cuidarla como algo sagrado”, concluye el psicólogo.

En este sentido, el experto recuerda que si de por sí las relaciones de pareja son frágiles, la plataforma del Facebook -en la que escasea la intimidad- suele complicar el enlace.