Las fantasías sexuales forman parte de la experiencia humana y, lejos de ser motivo de preocupación, cumplen un papel relevante en la vida íntima. Así lo explica la sexóloga Mónica Branni, quien detalla cuáles son las más frecuentes y qué función cumplen.

Según explicó Mónica Branni en declaraciones a CuídatePlus, más del 90 % de las personas ha tenido fantasías sexuales en algún momento de su vida. La experta señala que este fenómeno no solo es habitual, sino que también refleja una vida sexual saludable y un imaginario erótico activo. Además, aclara que estas fantasías pueden aparecer incluso estando en pareja o involucrando a exparejas, sin que ello implique un deseo real hacia esas personas.

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Branni indica que las fantasías funcionan como una forma de simulación mental. En este espacio, las personas pueden explorar situaciones sin consecuencias reales.

“No implica deseo real de llevarlo a cabo, sino que se trata de una exploración mental”, explicó la especialista al medio citado. Este mecanismo permite experimentar con ideas o escenarios que, en la práctica, podrían no concretarse.

Entre los beneficios señalados por la sexóloga se encuentra el aumento de la excitación y la mejora de la experiencia sexual. La conexión entre mente y cuerpo, afirma, es clave para potenciar el placer. En contraste, pensamientos intrusivos relacionados con preocupaciones o inseguridades pueden interferir en la respuesta sexual.

¿Cómo manejar los pensamientos intrusivos?

La especialista advierte que intentar bloquear pensamientos no deseados suele ser contraproducente. En lugar de ello, recomienda redirigir la atención hacia las sensaciones físicas, como la respiración o el contacto corporal. Este enfoque, similar a prácticas de atención plena, facilita la concentración en el momento presente y favorece la conexión con el placer.

Las fantasías sexuales más frecuentes

De acuerdo con los estudios citados por Branni, existen patrones comunes en las fantasías sexuales. Una de las más habituales es el sexo con varias personas. La experta señala que este tipo de imaginarios puede estar relacionado con la distribución de la atención, lo que reduce la presión individual y facilita la entrega a la experiencia, además de incrementar los estímulos.

Otra categoría frecuente corresponde a las dinámicas de dominación y sumisión. Estas fantasías se vinculan con la gestión del control y el poder dentro del encuentro sexual. Según Branni, personas con alta carga de responsabilidad en su vida cotidiana pueden encontrar en estas representaciones una vía para soltar el control, mientras que adoptar un rol sumiso puede generar una sensación de protagonismo.

Finalmente, destacan las fantasías relacionadas con situaciones novedosas o consideradas “prohibidas”. Estas incluyen escenarios poco habituales o prácticas fuera de la norma social. La sexóloga explica que aquello que se percibe como prohibido tiende a resultar más estimulante, al activar la curiosidad y romper con la rutina.