Tras 10 años de matrimonio, el esposo de Carmen dejó de llegar a la casa.

Su sorpresiva ausencia daba fuerzas a sus sospechas presentes.

Negaba la existencia de un amante ante las preguntas de su esposa, quien veía cómo se deterioraba todo.

Carmen no tenía tiempo para seguir los pasos de él. Su oficio como empresaria de una compañía a nivel de América Latina no le permitía fungir como “detective”.

“En realidad, no tenía el tiempo para verificarlo. Soy una mujer profesional, con familia”, indicó a primerahora.com en una entrevista telefónica.

Ante la angustia y desespero de estar a ciegas, Carmen, nombre ficticio a petición de mantener su identidad anónima, se unió -sin jamás pensarlo- a un sinnúmero de personas que deciden contratar los servicios de un “cazainfiel” para destapar la verdad.

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Para obtener un servicio profesional y confidencial, Carmen se adentró en el mundo de la Web para dar con una agencia de credenciales legítimas.

Se topó con “Caza Infieles Detective”, una oficina ubicada en Bayamón y, de inmediato, fue a recibir consulta.

A su esposo se le iba a realizar un informe de su estilo de vida (modus operandi), atado a fotos y vídeos. Cada paso no iba a pasar por desapercibido. 

“Me mantenían al tanto de lo que ocurría. Uno se desesperaba”, dijo.

Tras dos semanas de monitoreo, el esposo de Carmen fue descubierto conviviendo en otra casa con otra mujer.

Un descubrimiento de este tipo puede llevar a cometer actos conducidos por las emociones, despertar una actitud jamás vista en una persona.

En el caso de Carmen, la reacción fue sistemática.

“Me dio mucho coraje. Pero uno tiene que tener mente fría para esto. Ser inteligente en estas situaciones. Hay bienes gananciales por el medio. Estar tranquilo”, reaccionó.

Con los documentos recopilados y ya asesorada por sus abogados, Carmen enfrentó a su marido con los hechos.

“Lo que le restaba fue guardar silencio. Fue una confrontación civilizada. De primera instancia, reaccionó sorprendido y lo negaba. Que si eso fue Photoshop. Se quedó en silencio”, contó.

A Carmen no le importó pagar miles por los servicios. Admite que los resultados la ayudaron a dar el próximo paso, a tomar firmeza en sus decisiones.

Cuatro años después del divorcio, su exesposo continúa con la misma mujer.

Carmen, por su parte, está dedicada a su hijo y vida profesional, con el alivio de haber hecho lo correcto para destapar la infidelidad.

“Eso fue una pérdida. Como una muerte… pero mejor vivir con la verdad, siempre es mejor”, reflexionó.