¿Recuerdas esa primera imagen que tomaste a través de una cámara fotográfica? ¿Qué edad tenías? ¿Qué momento especial querías guardar?

Capturan historia. Detienen el tiempo. Y se hacen cómplices de nuestros recuerdos.

Con más de un siglo de vida, la opción de tomar imágenes fotográficas se ha convertido en una práctica que ya forma parte de nuestra cotidianidad. Y tanta puede ser la pasión que despierte este pasatiempo, que hay quienes se inclinan por coleccionar cámaras para repasar con la historia cuánto ha evolucionado este versátil aparato.

Sin embargo, en una era tecnológica de tanto avance, en que las alternativas para escoger sobran, ¿es costo efectivo coleccionarlas? ¿Qué criterio se debe tener en cuenta para quien interesa hacerlo?

“Esto no es como coleccionar monedas, que dependiendo de las que tengas, puedes pensar que, cuando te retires, las vas a vender y vas a ganar una buena cantidad”, responde enfático José Hudo Castañer, coleccionista de cámaras. “En mi caso, las colecciono porque me gusta, porque me resultan curiosas, pero no pensando que me vayan a generar dinero”.

A su vez, Hudo Castañer resalta que el costo de cámaras antiguas puede fluctuar desde una cantidad mínima como $5, hasta pasados los $700, dependiendo de su funcionalidad al momento de compra, el buen estado de la cámara y el año de origen, entre otros factores.

El auge de la 110

Quien perteneció a las generaciones en la que las cámaras en formatos 126 y 110 se hicieron populares, podrían pensar que, en vista de que ya están obsoletas, cuestan una fortuna. Pero nada que ver. Todo parece indicar que el máximo valor de éstas es sentimental. “Son formatos que la película se dejó de producir a finales de los noventas. Hace seis años se vendieron las últimas películas 110”, menciona el también fotógrafo prosumer. “Hasta en los noventa se estaban regalando en las cajas de cereales”, rememora para puntualizar que su valor en el mercado es mínimo. En cambio, una cámara de los modelos Brownie (Kodak), de principios del siglo pasado, es más atractiva para coleccionar porque a pesar de su antigüedad, todavía se producen películas para algunas de ellas.

La magia de Kodak

Es imposible repasar la evolución de la cámara fotográfica sin dejar de mencionar el nombre de una de las compañías pioneras en hacer de la práctica de tomar fotos un pasatiempo accesible. Se trata de Kodak. “Llevaron la fotografía a las masas”, menciona el coleccionista. “Hasta entonces esto estaba reservado para un grupo selecto que podía gastar en equipo. Kodak cambió eso”.

Además, esta compañía mercadeó un producto que facilitaba el proceso de tomar varias fotos, ya que “trajo una película que permitía varias exposiciones (12, 24 o 36), y no sólo una toma, como otras cámaras antiguas”. A esto se añadía la ventaja de colocar el filme en la cámara a plena luz, lo que tampoco era viable con modelos de décadas previas. Y como complemento, no había que ser un experto en químicos para el revelado, ya que de esta tarea se encargarían los cientos de centros destinados a plasmar en papel las imágenes captadas en la película.

Casi a la par de Kodak, Polaroid integró al mercado las cámaras de fotos instantáneas. Éstas transformaron en minutos la espera de horas para ver en impreso lo capturado en una película fotográfica. Y hoy día, si de antigüedad se trata, estas cámaras corren la misma suerte de las 110. Su valor apenas asciende a unos cuantos dólares.

La era digital

Parece que el modernismo no aportará mucho a la idea de coleccionar cámaras de modelos actuales. Más allá de la lógica de que la era digital es joven, se trata de la desventaja de que, a nivel mecánico, hay quienes consideran que no pueden competir con las cámaras que se fabricaban en el siglo pasado. “No se compara”, resalta Hudo Castañer. Además, hay una inmensa variedad de modelos a escoger; pasa poco tiempo entre la actualización de un modelo a otro; y, para colmo, han comenzado a competir con una cámara de bolsillo que está accesible a la mano, prácticamente, la mayor parte del tiempo: la del teléfono celular inteligente (smartphone).

Pero, para quienes, más allá de las ventajas y desventajas, muestran gran interés en comenzar su colección de cámaras, Hudo Castañer aconseja orientarse en gran medida antes de adquirir un modelo en particular. También, evaluar su estado (si funciona, cómo luce, época, historia, etc.), así como la posibilidad de probarla, si es que quien lo vende, asegura que sirve.