De Río Piedras a Florida: Boricua cumple el sueño que nació entre libros y aulas
Noel Morgado Santos superó distintos retos, como el idioma, hasta convertirse en educador y lograr varias publicaciones.

PUBLICIDAD
Nota del editor: La serie Boricuas en la Luna destaca las historias de los puertorriqueños que han extendido las fronteras de la Isla al establecerse por el mundo, cargando con nuestra bandera, cultura y tradiciones.
La lectura nocturna de la Biblia que su padre le inculcó en su hogar de Río Piedras sembró en Noel Morgado Santos un amor profundo por los libros y las letras que, treinta años después, se refleja en su labor como educador en un salón de clases en el estado de Florida.
Nacido en Río Piedras, Morgado Santos recuerda una vida apacible junto a su padre, su madre y hermano, en una rutina que lo llevaba de la casa al colegio católico al que asistía y, más tarde, a la iglesia.
Relacionadas
Además de la lectura, otro de los elementos que marcó su infancia fue el huerto que su padre cultivaba y del cual cosechaban desde habichuelas hasta guayabas, alimentos que formaban parte de la mesa diaria de la familia.
En la adolescencia, Noel recuerda que aquellas lecturas bíblicas junto a su padre lo inspiraron a escribir poemas, a los que su papá luego añadía notas musicales para convertirlos en canciones que después interpretaba en la iglesia.
Cuando llegó el momento de elegir una carrera, lo acompañaba esa herencia de letras y su afición por el deporte, combinación que lo llevó a estudiar educación física en la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, de donde se graduó a los 21 años. Fue precisamente a esa edad cuando decidió trasladarse al estado de Florida.
“Vine para acá con dos cajas y $1,000 que me prestó Yelitza Zaragoza, una de mis mejores amigas de la High School. Así comencé”, rememoró Morgado Santos en entrevista telefónica con Primera Hora.
Según recuerda, los primeros meses fueron especialmente duros, no solo porque extrañaba el calor familiar que había dejado en Puerto Rico, sino también porque aún no dominaba por completo el inglés.
Noel, sin embargo, optó por “aceptar todas las opciones y oportunidades” que se le presentaron, y lo que inició como un empleo en Walgreens terminó evolucionando, al lograr un trabajo en la YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes) como director de programas por las tardes con niños incapacitados.
Posteriormente, ejerció como maestro de educación física en Miami y, más tarde, en Fort Lauderdale, ciudad a la que se mudó.
Los retos económicos del estado, contó, provocaron una reducción en los fondos destinados a maestros de arte y educación física. Pero, como en cada desafío que ha enfrentado en su vida, decidió nuevamente aceptar las oportunidades que se le presentaban y completó los cursos y exámenes necesarios para convertirse en maestro de salón hogar, una labor que lo volvió a acercar aún más al amor por las letras que compartía con su padre y que mantiene todavía hoy.
En 2016, Noel lanzó su primera publicación escrita, La Flor del Día: Los Tres Reyes Magos, un cuento que recoge los valores cristianos y puertorriqueños que una abuela le inculca a su nieto.

“Es más bien una celebración de los tres reyes magos y al amor que uno le tiene a esas abuelas puertorriqueñas, que lo dan todo por sus nietos”, abordó Morgado Santos.
Esa tradición del amor por la escritura ha buscado transmitirla a todos los alumnos que pasan por su salón de clases en Florida, pero también traerla de regreso a Puerto Rico. Fue así como, conversando con familiares que también son educadores, logró coordinar un proyecto conjunto entre la Escuela Amalia Marín en Río Piedras y su escuela en Florida, que dio como resultado El cuento de los 100 niños que publicará y estará disponible en la Feria de Libros de Miami.
“Son cuentos en español e inglés que son ilustrados por los estudiantes mismos”, explicó Noel sobre el proyecto que estará disponible en la Feria que se celebra hasta el 23 de noviembre en Miami.
Así, Noel siente que ha cumplido el sueño que comenzó en su hogar de Río Piedras. La historia de partir con apenas dos cajas se repite ahora que se prepara para retirarse: en su salón de clases, guarda nuevamente dos cajas donde colocará los recuerdos de tres décadas dedicadas a enseñar.
“Llegué acá a los Estados Unidos con dos cajas y ya terminó un capítulo en mi vida con dos cajas; esas dos cajas me van a acompañar a este nuevo comienzo”, expresó.
Con la misma calma con la que habla de ese cierre y de lo que vendrá, Noel insiste en que su mayor deseo es que las nuevas generaciones de educadores abracen la vocación con empatía y su consejo es que “escuchen” a sus alumnos.
¿Eres o conoces de algún boricua que vive fuera de la isla y quiere contar su historia? Escribe a historiasph@gfrmedia.com.


