Nota del editor: La serie Boricuas en la Luna destaca las historias de los puertorriqueños que han extendido las fronteras de la Isla al establecerse por el mundo, cargando con nuestra bandera, cultura y tradiciones.

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El amor nació de las páginas de los libros... Específicamente de “Shogun”, del autor James Clavell, y “Japan As Number One: Lessons for America”, de Ezra Vogel.

De esas hojas surgió el abono que alimentó el anhelo por pisar suelo nipón del corozaleño Roberto Negrón, quien ha vivido casi 30 años en Japón y es profesor de español en el Centro de Lenguas de la Universidad Ritsumeikan. En la institución, también imparte cursos de comunicación intercultural y cultura y sociedad de España y América Latina.

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“A mí siempre, desde pequeño, me llamó mucho la atención las culturas y la historia del continente asiático”, relató el profesor a Primera Hora.

El profesor y autor ha vivido más de 28 años en tierra nipona, junto a su esposa e hijo.

¿Sus planes iniciales? Completar una maestría en el país asiático y regresar a Puerto Rico para dar clases de japonés. Pero en una jugada extraña de la vida, lo que tenía programado ese joven de 27 años que arribó en un avión hacia Asia, cambió drásticamente, pues actualmente ha vivido más años de su vida en Japón que en su país natal.

“Mi profesor japonés en la Universidad de Tohoku me alentó a seguir estudiando hasta el doctorado y por eso fue que me quedé más tiempo aquí en Japón y, después de graduarme, inmediatamente conseguí trabajo como profesor”, explicó.

El salón, libros y televisión

Los alumnos de Negrón conocen a Julia de Burgos, Noel Estrada y Kike Hernández, José Berríos y Francisco Lindor.

Y es que el docente atrae a sus estudiantes a través del deporte, máxime el béisbol y el fútbol español y europeo.

“Trato de ponerme al día en estos deportes, especialmente en el fútbol español y europeo, también en el béisbol, en el equipo de los Dodgers, por Shohei Ohtani y Yoshinobu Yamamoto, pero también les hablo y vemos en acción a los jugadores puertorriqueños”, indicó al mencionar que igualmente les habla de su primo Kristopher Negrón, de los Seattle Mariners.

También, es anfitrión de un concurso anual, celebrado en diciembre, de recitación en español. En el certamen, se ha declamado “En la brecha”, de José De Diego; “En mi Viejo San Juan”, de Noel Estrada; “Yo misma fui mi ruta”, de Julia De Burgos; “El Valle de Collores”, de Luis Llorens Torres; y “AmeRícan”, de Tato Laviera.

“Yo creo que lo más que me llena es ver el interés, siendo los estudiantes japoneses, al conocer sobre Puerto Rico, la curiosidad de conocer a Puerto Rico a pesar de que solamente hayan escuchado el nombre. Eso me motiva más a seguir trabajando como profesor de español”, aseguró.

Sus planes futuros en la institución incluyen crear un club de plena, y busca establecer un acuerdo de intercambio de estudiantes puertorriqueños y japoneses con alguna universidad de la isla, aunque la tarea no ha sido fácil.

La carrera de Negrón y la conexión que ha hecho entre Japón y Puerto Rico extienden los límites del salón de clase.

En 2004, escribió “Viaje por el Caribe Hispano” de la editorial Kohgakusha, libro que se utiliza en clases de lectura en todo el país asiático.

“Trata sobre el viaje de un estudiante universitario japonés y sus aventuras por Cuba, República Dominicana y Puerto Rico”, resumió.

Asimismo, fue columnista habitual en la revista “De Viaje” del diario El Nuevo Día a principios de los 2000, dando a conocer al público puertorriqueño sobre Japón, así como Singapur y Tailandia, y otros países.

Con sus escritos conectó con otros boricuas, como cuando mencionó el restaurante de comida puertorriqueña Rami.chan Café & Restaurant en Roppongi, que cuando existía era manejado por un exjugador de béisbol venezolano de los Giants de Tokio.

“Cuando fui un día al restaurante, conocí a una pareja puertorriqueña y hablando con ellos, me comentaron que habían venido al restaurante porque habían leído sobre su existencia en la revista ‘De Viaje’ durante su visita por Japón y les dije que el autor era yo y me lo agradecieron”, rememoró.

En el 2008, trabajó en el canal televisivo de la NHK World Japan, el canal público en Tokio. Participó en el programa de aprendizaje de idiomas enseñando español.

“Fue la primera vez que se escuchó en el estudio de NHK el ‘yo soy boricua pa’ que tú lo sepas’”, recontó al recordar también que en el programa hasta preparar un mofongo.

En 2011, sirvió como extra en la película “Andalucía: Revenge of the Goddess”, filme de un político japonés que viaja a España para investigar un asesinato.

Próximamente, publicaría un segundo libro, cuyo coautor sería el profesor Ushijima Takashi. El texto, escrito en japonés, tiene como objetivo dar a conocer a Puerto Rico al público japonés.

Los choques culturales

Como era de esperarse, el idioma fue el primer choque cultural que enfrentó Negrón, pues un año de japonés no bastó para comunicarse con fluidez y naturalidad. Tuvo que tomar clases de japonés intensivos antes de ingresar a la escuela graduada.

“Después de 30 años todavía sigo aprendiendo japonés, especialmente en la parte de la escritura”, dijo riendo.

Resaltó también el reto de acostumbrarse al sistema jerárquico en el mundo laboral y escolar, la comunicación intercultural, el sistema laboral de que “los japoneses viven para trabajar” y no “trabajan para vivir”.

Empero, lo positivo supera estas realidades difíciles de asimilar. Vive impresionado por la gran disciplina que ejercen en cualquier ámbito o aspecto de la vida, el respeto y consideración a los ancianos y la limpieza en lugares públicos, así como la veneración de los lugares sagrados por ser budistas y sintoístas.

A esto se suma la armonía y equilibrio que crean los japoneses en cualquier lugar que estén, la seguridad en las calles, el respeto a lo ajeno, la honestidad, el valor hacia los servidores públicos, como maestros, enfermeras, conserjes, policías y bomberos, y la prioridad que le da el gobierno a la educación, salud, bienestar social e igualdad.

“Son aspectos que cualquier país desearía”, comentó el boricua, quien ha tenido la dicha de visitar las 47 prefecturas de Japón “desde Hokkaido hasta Okinawa y desde Fukuoka hasta Niigata”.

Donde todo comenzó

Negrón se crió en el barrio Cibuco, en Corozal, y fue estudiante de la Escuela Rafael Martínez Nadal y del Colegio Sagrada Familia. Comenzó su carrera universitaria en el recinto bayamonés de la Universidad de Puerto Rico (UPR). Ante la falta de un grado de cultura o lenguas asiáticas, se transfirió al recinto riopedrense, donde se matriculó en lenguas modernas.

“Como la Universidad de Puerto Rico solamente me podía ofrecer un año de japonés, yo traté de buscar otra forma de seguir aprendiendo japonés y ahí fue que decidía venir a Japón a estudiar después de haberme graduado de bachillerato”, recordó al indicar que el traslado a Asia, en 1997, se dio mientras estudiaba en el Programa Graduado de Traducción de la UPR.

Previo a eso, viajó en 1995 como turista por un mes.

“Ahí fue, durante ese mes en Japón como visitante, que decidí que cuando regresara a Puerto Rico iba a ser (hasta) lo imposible por venir a Japón a estudiar”, afirmó.

Completó sus estudios graduados, una maestría en ciencias de la información y un doctorado, en la Universidad de Tohoku. Su tesis doctoral se centró en la visión occidental de la sociedad y la cultura de Japón a través de la historia.

Negrón aseguró que esta institución es la tercera universidad imperial de Japón, después de Tokio y Kioto, y una de las más importantes del país, especialmente en el campo de ingeniería.

“Estoy muy orgulloso de mi alma máter en Japón porque fue la primera universidad en aceptar mujeres en sus facultades y por ser una de las primeras en recibir estudiantes extranjeros, como me aceptaron a mí”, celebró.

Aunque en Kioto donde vive no hay comunidad puertorriqueña, Negrón abraza sus raíces y las comparte con sus estudiantes y familia, su esposa siberiana Anna Barinova, quien también es profesora, pero de lengua y cultura de Rusia, y su hijo “rusorriqueño” Darío Negrón Barivov, de 25 años y quien recientemente se mudó a Nueva York.

Cuando le alcanza el tiempo, practica arquería japonesa, o kyudo, y meditación Zen.

En un futuro, Negrón espera que Barinova se convenza a acompañarlo a Puerto Rico, donde anhela regresar una vez se retire.

¿Eres o conoces de algún boricua que vive fuera de la isla y quiere contar su historia? Escribe a historiasph@gfrmedia.com.