La cosa cambia

Por Agencia EFE 09/02/2019 |11:45 p.m.
(Archivo)  
Cráneo hallado en Etiopía sustenta la teoría quemás de un homínido coexistieron en el tiempo.

El hallazgo del cráneo de un Australopithecus anamensis, que vivió hace 3.8 millones de años, hace revisar las teorías sobre la evolución de los homínidos.

Este fósil fue descubierto en la localidad de Miro Dora, en la región de Afar en Etiopía, donde también fueron encontrados los restos del Australopithecus afarensis, que vivió en la tierra entre 3.9 y 3 millones de años atrás. 

Se pensaba que el A. anamensis era un ancestro de “Lucy”, como se le llamó al fósil del A. afarensis encontrado en 1974.

Según los investigadores, este nuevo descubrimiento les ha hecho teorizar que el A. anamensis y el A. afarensis coincidieron en el tiempo y cohabitaron el planeta durante cerca de 100,000 años.

Esto podría contradecir la teoría de la anagénesis o evolución filética, y podría arrojar una nueva visión sobre los antepasados del ser humano y los orígenes del Australopitecus.

La anagénesis expone que a partir de un ancestro solo existe una especie descendiente. Es decir, que el A. afarensis sería una evolución del A. anamensis y que mientras el primero habitó la Tierra desde hace 3.8 millones de años hasta hace 3 millones de años, el segundo lo hizo desde hace 4.2 millones hasta 3 millones.

Esta era la hipótesis que se sostenía hasta la aparición del nuevo fósil, ya que el hecho de que hayan coexistido durante miles de años pone sobre la mesa la posibilidad de una cladogénesis o el proceso evolutivo por el que una especie se divide en diferentes ramas independientes.

Para Stephanie Melillo, una de las investigadoras, el hecho de que las dos clases de Australopitecus cohabitaran crea nuevas preguntas acerca del comportamiento de las mismas.

“Pensábamos que el A. anamensis se convirtió, gradualmente, en el A. afarensis. Seguimos pensando que mantienen una relación de ascentro-descendiente, pero este nuevo descubrimiento cambia nuestra comprensión del proceso evolutivo y trae nuevas preguntas. ¿Competían por comida y territorio?”, se cuestionó Melillo. 

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