El Papyrus Anastasi I, un texto egipcio de la Dinastía XIX, volvió a captar la atención de arqueólogos e investigadores al describir a guerreros de gran estatura en la región de Canaán, lo que reactivó el debate sobre la posible existencia histórica de los llamados gigantes bíblicos.

El documento, conservado en el Museo Británico, contiene una carta del escriba egipcio Hori y data del siglo XIII a.C. En uno de sus pasajes describe un encuentro en un desfiladero de Canaán con guerreros Shasu, a quienes retrata como hombres de gran tamaño y aspecto feroz.

Según el texto, algunos de estos Shasu medían entre cuatro y cinco codos de altura (entre 6 y 8 pies, aproximadamente).

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Vínculos con los relatos bíblicos: el detalle que intrigó a los arqueólogos

Diversos especialistas señalaron paralelismos entre estas descripciones y los relatos del Antiguo Testamento. En el libro del Génesis se menciona a los “Nephilim”, personajes descritos como gigantes o héroes de la antigüedad, surgidos de la unión entre los “hijos de Dios” y las “hijas de los hombres”.

Investigadores como Christopher Eames, del Armstrong Institute of Biblical Archaeology, también vinculan el papiro con referencias bíblicas a Og, rey de Basán y último de los Refaim, una raza descrita como de gran estatura en el Deuteronomio.

Estas asociaciones se apoyan en tablillas cananeas halladas en Ugarit que mencionan a un rey llamado Rapiu, relacionado con territorios atribuidos bíblicamente a Og.

Otras fuentes egipcias y cananeas

El debate se refuerza con otras evidencias egipcias, como relieves de Ramsés II que representan a espías Shasu capturados con proporciones superiores a las habituales. Asimismo, los llamados Textos de Ejecución egipcios del segundo milenio a.C. mencionan a los Iy Aneq, un grupo considerado de gran estatura y que algunos estudiosos asocian con los Anakim bíblicos.

Las referencias históricas sitúan a los Shasu en el sur del Levante, en zonas como Canaán, Filistea y Transjordania, regiones que coinciden con los escenarios donde la Biblia ubica a estos personajes. Su desaparición del registro arqueológico durante la Edad del Hierro temprana coincide, además, con el fin de las menciones bíblicas a estos grupos.

El debate académico sobre la posible base histórica de los gigantes: ¿sí o no?

No obstante, algunos expertos sostienen que estas descripciones podrían responder a exageraciones retóricas propias de textos militares y propagandísticos, destinadas a infundir temor o magnificar victorias. Desde esta perspectiva, las referencias a grandes estaturas no probarían la existencia literal de gigantes.

A pesar de estas reservas, la convergencia de papiros, relieves e inscripciones de distintas culturas y en un mismo período histórico mantiene abierto el debate académico sobre la posible base histórica de los gigantes mencionados en la tradición bíblica.