El exoplaneta HD 137010 b, casi gemelo de la Tierra en tamaño, orbita una estrella más fría y recibiría solo el 29 % de la energía que llega a nuestro planeta, lo que lo convertiría en un posible mundo completamente congelado, su estudio sirve para entender los verdaderos límites de la habitabilidad en el planeta.

Un equipo internacional identificó un exoplaneta rocoso a menos de 150 años luz cuya configuración orbital es sorprendentemente similar a la de la Tierra, aunque con un desenlace climático radicalmente distinto.

El hallazgo fue descrito en un estudio publicado en ‘The Astrophysical Journal Letters’, donde los investigadores detallan la detección de un mundo de tamaño terrestre que orbita una estrella parecida al Sol, aunque más pequeña y fría. La importancia del descubrimiento no radica solo en su similitud orbital con la Tierra, sino en que podría representar un caso extremo de planeta tipo “Tierra bola de nieve”.

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HD 137010 b tiene un radio equivalente a 1,06 veces el de la Tierra, lo que lo ubica claramente dentro de la categoría de planetas rocosos. Además, su período orbital estimado es de aproximadamente 355 días, casi idéntico al año terrestre, lo que implica una distancia a su estrella comparable a la que separa la Tierra del Sol.

Sin embargo, la estrella anfitriona es una enana K, menos luminosa que el Sol. Como resultado, el planeta recibiría apenas alrededor del 29 % de la energía que alcanza nuestro mundo, una cifra similar a la que recibe Marte. Esa diferencia energética es suficiente para transformar un planeta potencialmente templado en uno dominado por el hielo.

Según los modelos climáticos aplicados en el estudio, incluso en el escenario más favorable, la temperatura de equilibrio del planeta rondaría los –68 °C. Con parámetros más realistas, las temperaturas podrían descender hasta –85 °C e incluso alcanzar los –100 °C en condiciones de alta reflectividad superficial.

Estas estimaciones sitúan a HD 137010 b entre los planetas de tamaño terrestre más fríos detectados alrededor de una estrella similar al Sol. En ese contexto, los investigadores consideran plausible que el planeta se encuentre en un estado de glaciación global, con su superficie cubierta casi por completo de hielo.

La detección fue particularmente llamativa porque el planeta fue identificado a partir de un único tránsito observado por el telescopio espacial Kepler durante su misión K2: “Este es el primer candidato a planeta con un radio y propiedades orbitales similares a las de la Tierra que transita una estrella similar al Sol lo suficientemente brillante como para permitir observaciones de seguimiento sustanciales”, indicó la misión, señalando la importancia del hallazgo.

Aunque se ubica cerca del borde exterior de la zona habitable, el estudio subraya que estar en esa franja no garantiza temperaturas suaves ni la presencia de agua. Aun así, los autores plantean que una atmósfera moderadamente rica en dióxido de carbono podría generar suficiente efecto invernadero como para permitir bolsas de agua líquida bajo condiciones específicas.

Más allá de la cuestión de la habitabilidad inmediata, HD 137010 b ofrece una oportunidad para comprender cómo evolucionan los climas planetarios extremos. Al igual que la Tierra atravesó episodios de glaciación global en su pasado remoto, este exoplaneta podría convertirse en un laboratorio natural para estudiar los límites y la resiliencia de los mundos rocosos en el universo.