¿Cómo van los astronautas al baño en el espacio?
Se trata de todo un reto tecnológico.

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Ir al baño en el espacio es una mezcla de ingeniería, disciplina y entrenamiento. En la EEI (Estación Espacial Internacional) y otras naves modernas no hay agua corriente ni gravedad que acompañe la descarga: los diseñadores usan succión, posiciones fijas y sistemas de reciclaje para evitar que heces, orina o gotas floten por la cabina.
¿Cómo funciona el ‘inodoro’ en la EEI?
Los inodoros de la EEI y los nuevos modelos desarrollados por la Nasa combinan una taza (para heces) y un embudo con manguera (para orina). En vez de agua, un flujo de aire dirige los desechos hacia una cámara de contención; la succión mantiene la materia en su lugar y evita que se disperse en microgravedad. El asiento y los puntos de sujeción son pequeños pero estratégicos: los astronautas deben colocarse con precisión para que el flujo haga su trabajo.
¿A dónde van las heces?
Las heces se capturan en bolsas o cámaras selladas. En la EEI se almacenan —deshidratadas o compactadas según el sistema— y luego se cargan en naves de reabastecimiento no tripuladas. Esas naves, al reentrar, se queman en la atmósfera junto con la basura que llevan de vuelta, por lo que los residuos sólidos no permanecen indefinidamente a bordo.
Por otro lado, la orina no se tira al espacio en la EEI: sucede lo contrario. La estación cuenta con un sistema de recuperación del agua que incluye destilación y procesos químicos y físicos para convertir orina, sudor y condensación en agua reutilizable.
La Nasa ha informado que, con mejoras recientes, los sistemas de la EEI alcanzaron eficiencias cercanas al 98 % en la recuperación total de agua en pruebas y demostraciones. Eso reduce drásticamente la necesidad de enviar grandes volúmenes de agua desde la Tierra.
¿Qué usan los astronautas durante caminatas y lanzamientos?
Para actividades en las que no pueden usar el inodoro (evacuaciones, lanzamientos, reentradas o caminatas espaciales), los tripulantes usan el llamado Maximum Absorbency Garment (MAG): un pañal superabsorbente diseñado para adultos que contiene un polímero que convierte el líquido en gel y evita fugas. El MAG es una solución práctica y probada desde hace décadas.
Higiene cotidiana: no hay duchas convencionales
Las duchas tradicionales son imprácticas en microgravedad: el agua flotaría y complicaría sistemas sensibles. Por ello la higiene personal se hace con toallitas húmedas y paños jabonosos; cuando existen duchas experimentales, se usan cámaras y aspiradores que recogen el agua para su tratamiento. Cepillarse los dientes o afeitarse también tiene adaptaciones para evitar que partículas o líquidos se esparzan.
Usar un inodoro espacial exige entrenamiento: los astronautas practican la colocación en modelos en Tierra antes del vuelo. La privacidad es limitada por el tamaño de las compartimentaciones, y mantener la limpieza es una responsabilidad colectiva porque cualquier fuga o partícula flotante puede afectar equipos o la calidad del aire.
La Nasa trabaja en sistemas más compactos y eficientes —como el Universal Waste Management System (UWMS)— pensados para misiones lunares y a Marte. Esos diseños buscan reducir masa y volumen, facilitar la separación de líquidos y sólidos, y mejorar el tratamiento del agua en circuitos cerrados. La experiencia en la EEI sirve como banco de pruebas para estas tecnologías.