¿Días de 25 horas? La ciencia ya confirmó cuándo podría ocurrir
Entérate de lo que revelaron los estudios científicos.

PUBLICIDAD
El paradigma de que el día terrestre dura exactamente 24 horas exactas e inmutables ha sido objeto de revisión y precisión por parte de la comunidad científica internacional.
De acuerdo con datos publicados en la revista especializada “Science Advances” y replicados el 26 de mayo de 2026, la Tierra experimenta un proceso de desaceleración gradual en su velocidad de rotación.
Este fenómeno físico, imperceptible en la escala de la vida humana cotidiana pero constante a nivel geológico, proyecta que en un futuro muy distante los días del planeta alcanzarán una duración de 25 horas.
Los investigadores enfatizan que la Tierra nunca ha funcionado como un mecanismo de relojería perfecto, ya que su velocidad de giro se encuentra sujeta a múltiples dinámicas internas y externas que alteran la distribución de su masa.
Relacionadas
La Luna como el principal freno dinámico del planeta
El factor preponderante en la pérdida de velocidad angular de la Tierra es la interacción gravitatoria con la Luna. El satélite natural ejerce una fuerza de atracción constante sobre el planeta, cuya manifestación más visible es el ascenso y descenso de las masas de agua que constituyen los océanos, fenómeno conocido como las mareas.
La mecánica detrás de este freno planetario se estructura bajo el siguiente principio físico:
- El movimiento masivo y continuo del agua oceánica choca contra las cuencas y las plataformas continentales de la corteza terrestre.
- Este desplazamiento genera una fuerza de fricción hidrodinámica mínima pero ininterrumpida.
- Dicha fricción actúa como un sutil sistema de frenado sobre la superficie de la Tierra, disipando parte de su energía cinética rotacional y provocando que el planeta gire cada vez más despacio.
Para detectar y cuantificar estas variaciones milimétricas en el tiempo de rotación, la ciencia contemporánea depende de instrumental de alta tecnología, tales como los relojes atómicos de máxima precisión y las redes de observación astronómica internacional.
Estas herramientas permiten establecer que la duración del día experimenta fluctuaciones constantes y que la tendencia macroscópica apunta hacia un alargamiento del periodo diurno y nocturno.
Escala de tiempo geológica y otros factores de alteración
A pesar del impacto de este hallazgo, los astrofísicos y geólogos aclaran que la transición hacia un día de 25 horas no representa una alteración que vaya a afectar el desarrollo de la civilización humana actual ni los esquemas de organización laboral o civil vigentes.
Según las proyecciones y estimaciones analíticas, se calcula que tendrían que transcurrir aproximadamente 200 millones de años para que el planeta acumule el retraso necesario que añada una hora completa a la jornada.
De manera paralela a la influencia de las mareas lunares, existen otros fenómenos terrestres de escala global capaces de alterar de forma transitoria o permanente la velocidad de giro.
Entre estos factores se destacan:
- El deshielo de los polos: la pérdida de masa glacial en las zonas polares y su posterior redistribución en forma de agua hacia el ecuador varía el momento de inercia del planeta (similar al efecto de un patinador que extiende sus brazos para girar más lento).
- Dinámicas hidrológicas: el movimiento masivo y la acumulación de grandes volúmenes de agua subterránea modifican sutilmente el centro de gravedad de la Tierra.
- Actividad sísmica mayor: grandes terremotos con capacidad de desplazar de forma abrupta placas tectónicas e islas completas provocan reordenamientos en la masa de la corteza, acelerando o retrasando la rotación en fracciones de microsegundos.
En definitiva, la Tierra se consolida ante la ciencia como un cuerpo dinámico cuya velocidad responde a un equilibrio de fuerzas astronómicas y geofísicas, siendo la fricción lunar el motor silencioso que reescribe el calendario del planeta a largo plazo.

