Las llamadas nuevas tecnologías han revolucionado la manera en que nos comunicamos, principalmente a través del lenguaje escrito. El inglés ha sido el idioma aventajado en esta nueva era tecnológica, pero, ¿qué futuro le depara al español? ¿Debe nuestro idioma transformarse y ajustarse a estos nuevos medios? 

Ciertamente, el lenguaje es un elemento vivo que se adapta a los diferentes contextos, escenarios y locutores.  Son precisamente estos últimos quienes encaminan la evolución de un idioma. No obstante, existe un conflicto entre los denominados puristas del castellano y los no tan casticistas sobre si estas plataformas comunicativas empobrecen o enriquecen nuestra lengua materna.

Para Luis Ortiz López, quien es lingüista especializado en la adquisición del lenguaje, variacionismo, sociolingüística y morfoxintaxis, todo depende de la perspectiva con la que se observe el idioma, así como las plataformas electrónicas.

“La pobreza o riqueza del lenguaje es una actitud ideológica.  Las tecnologías son producto de la globalización y son medios de comunicación rápida y directa que responden a los estilos más informales del lenguaje vinculados a la lengua coloquial”, analiza.

“Sería irreal pedirles a dos adolescentes típicos que empleen un lenguaje formal o estándar cuando intercambian mensajes de texto o escriben en su cuenta de Twitter”, comenta por su parte José Luis Vega, director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.

“También lo impide la materialidad de algunas herramientas, por ejemplo, los diminutos teclados de los teléfonos desde donde se produce gran parte de la comunicación”, añade.

Empero, estas nuevas plataformas, al ser tan livianas y fáciles de cargar, han motivado a los jóvenes a acercarse a la lectura. Al menos así lo ha advertido el profesor de redacción, publicidad y relaciones públicas, Gabriel Paizy.

“Una de las formas en que nosotros promovemos el idioma es a través de la lectura y a veces es difícil convencer a los estudiantes a que lean libros. Sin embargo, se sienten más atraídos a los textos que puedan leer en un blog, una red social o alguna página de Internet”, expone.

“Lo importante es que la redacción de estos textos sea adecuada. Esto puede contribuir a que el idioma se enriquezca. El problema es si ocurre lo contrario”, precisa.

¿Afecta o no afecta la ortografía? ¿De quién es la culpa?
“Un usuario que en vez de a través esté acostumbrado a escribir atravez, que en vez de así, escriba hací, o que en vez de íbamos, diga íbanos lo escribirá incorrectamente tanto en Twitter como en un poema como en una carta de amor”, plantea José Luis Vega.

Pero, ¿realmente existe una relación entre la mala ortografía y las nuevas plataformas tecnológicas como Facebook, Twitter o los mensajes de texto?

Según Ortiz López, quien también funge como catedrático de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras, habría que estudiarse a profundidad la grafía y los medios de comunicación.

“Estas formas utilizan lo establecido: formas gráficas y estructuras, y las hacen más ágiles, directas, menos decorativas y rebuscadas porque esa es la funcionalidad del contexto comunicativo en que se dan”, explica.

“Más que condenar el manejo del lenguaje, hay que ubicarlo en su justa perspectiva de lo que es la comunicación y su funcionalidad”, prosigue.

Es aquí donde el rol de la educación es fundamental. Ya no son, pues, las redes sociales una amenaza para el futuro de los idiomas. “La pobre educación, la escolaridad precaria, el limitado acceso a la lectura, el reparto injusto de los bienes culturales, eso sí es peligroso, no solo para la lengua, sino para la calidad de la vida humana en general”, expone el director de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española.

“Al fin y al cabo, estas personas que utilizan la tecnología han ido a la escuela y saben que hay unas reglas ortográficas. El pudor debe hacerlo a ellos tener el deseo o más cuidado al momento de escribir. Es el reflejo de su profesionalismo”, opina por su parte Paizy.

El español en el futuro
Aunque el idioma anglosajón  se ha convertido en el rey del ciberespacio, estos tres expertos en las áreas del lenguaje y la comunicación le auguran a nuestra lengua madre el mismo futuro que al resto de los idiomas: uno mudable. Y es que somos los hablantes los que dictamos el destino, la evolución y vitalidad de las lenguas. ¡Y mira que somos muchos los hispanohablantes! 

Aun así, es fundamental “procurar que los contenidos en español en  Internet sean más abundantes y de mayor calidad.  Poner a circular nuevos y buenos contenidos en lengua española (…) ampliar para nuestra cultura la conquista del ciberespacio es tarea común de todos los países hispanoparlantes, en la que estamos un tanto rezagados”, finaliza Vega.