La IA comprende un nuevo idioma: nuestro cuerpo
El reto es transformar los datos recopilados en recomendaciones útiles

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Esta semana, estoy en Londres cubriendo el Galaxy Unpacked de Samsung. Entre anuncios de teléfonos y relojes inteligentes, terminé sentado en un panel sobre salud digital que, honestamente, fue lo que más me hizo pensar del viaje. La conversación reunía al doctor Hon Pak, líder de Digital Health en Samsung, junto a especialistas en inteligencia artificial, nutrición y bienestar, incluyendo ejecutivos de Samsung Food e iFIT. Más que hablar de dispositivos, estaban hablando del futuro de la salud.
Hubo un dato que me levantó bandera. Durante el panel, mencionaron un estudio reciente de la American Medical Association (AMA) que encontró que el 97% de los médicos revisa información proveniente de relojes inteligentes y otros wearables. Sin embargo, en ninguno de los países estudiados más del 6% ha logrado integrar esa información de manera rutinaria en su práctica clínica.
La razón no es que los médicos no crean en la tecnología. El problema es mucho más simple: hoy existe demasiada información para procesarla de forma práctica.
Mientras escuchaba a los panelistas, una idea se repetía constantemente. El reto ya no es recopilar más datos. El reto es convertirlos en recomendaciones que realmente ayuden a las personas a tomar mejores decisiones. Y ahí fue que me hizo click.
Durante años, Apple, Google con Fitbit, Samsung y Oura han competido por desarrollar sensores cada vez más precisos. Pero creo que la próxima gran competencia no será quién mide más cosas, sino quién logra interpretar mejor toda esa información.
Porque ahí es donde la inteligencia artificial empieza a hacer algo que simplemente ningún ser humano puede hacer.
Ningún médico puede comparar manualmente tu información con la de millones de personas que comparten tu edad, sexo, condición física y hábitos. Una inteligencia artificial sí. Puede encontrar patrones, identificar tendencias y convertir esa enorme cantidad de datos en sugerencias personalizadas que te ayuden a tomar mejores decisiones antes de que aparezca un problema de salud. No sustituye al médico. Le da contexto tanto al paciente como al profesional para actuar con mayor anticipación.
Eso también explica por qué, mientras probaba la nueva versión de Samsung Health, ahora el usuario puede decidir qué información quiere ver primero. No todos necesitamos seguir las mismas métricas. Algunos vivimos pendientes de los pasos. Otros, del sueño o del ejercicio. El objetivo deja de ser mostrarlo todo y pasa a mostrar lo que realmente importa para cada persona.
Investigando después del panel, descubrí que ya existen plataformas que ayudan a médicos y hospitales a organizar información proveniente de distintos wearables. Sin embargo, todavía estamos lejos de que cualquier paciente pueda llegar a cualquier consulta y su médico pueda interpretar meses de información de manera rápida, sencilla y útil.
Quizás ese sea el verdadero futuro del digital wellness. La tecnología está cada vez más cerca de decirnos lo que deberíamos hacer antes de que aparezca un problema de salud. La pregunta es si vamos a escuchar esa recomendación... o esperar a que el problema explote para entonces actuar.

