Las fotografías captadas del satélite por la misión Artemis II de la Nasa han causado revuelo en todo el mundo, no solo por la proeza de los astronautas y la tecnología, sino también por la belleza que han logrado retratar de la cara oculta.

El impacto de Artemis II y la conversación que ha despertado en redes impulsaron la viralización de fotos y videos sobre supuestos colores captados por los astronautas en sus imágenes del satélite.

En algunos mensajes publicados en X se afirma: “La Luna es tendencia por nuevos videos en ultra definición enviados desde Artemis II, en los que se observan con detalle sus colores, cráteres y relieve”.

Aunque la Nasa sí ha revelado fotografías oficiales captadas durante la misión Artemis II, hasta ahora no ha publicado videos que respalden las afirmaciones virales sobre supuestos colores visibles a simple vista en los cráteres.

Ahora bien, aunque para algunos esto parece un montaje digital, la ciencia ofrece una explicación mucho más interesante: esos colores sí existen, pero no son visibles con facilidad para el ojo humano.

Así lo explica Santiago, coordinador de Investigación del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional: “Normalmente vemos la Luna como un disco brillante de tonos grises, casi uniforme”.

Solo cuando se encuentra cerca del horizonte puede adquirir un matiz anaranjado por efectos de la atmósfera terrestre, un fenómeno que no ocurre en la observación desde el espacio.

Sin embargo, como advierte el experto, “esa apariencia es engañosa, porque la superficie lunar sí presenta variaciones de color directamente relacionadas con su composición mineralógica”. La superficie lunar presenta variaciones de color directamente relacionadas con su composición mineralógica.

Se trata de diferencias extremadamente sutiles que nuestros ojos no alcanzan a percibir con claridad, aunque sí están presentes en la luz solar reflejada por el suelo lunar.

Por eso, cuando en algunas imágenes aparecen tonos marrones, amarillos o azulados, “no se trata de una coloración artificial inventada, sino de una versión amplificada de diferencias reales”.

Lo que vemos es una versión amplificada de diferencias reales mediante técnicas de procesamiento digital, como el aumento de la saturación. Este procedimiento permite resaltar contrastes que normalmente pasarían desapercibidos.