Moscú. El Ártico tiene fiebre y se incendia, al menos en partes. Y los científicos se preguntan alarmados qué significa para el resto del mundo.

El termómetro subió a 100.4 grados Fahrenheit (38 grados Celsius) el sábado, probablemente un récord, en la ciudad rusa de Verkhoyansk, en Siberia, una región del mundo conocida por el congelamiento. La Organización Meteorológica Mundial dijo el martes que semejante lectura, de confirmarse, no tendría precedentes al norte del Círculo Polar Ártico.

“El Ártico está, figurativa y literalmente, en llamas: se está calentando mucho más rápidamente de lo que pensábamos en respuesta a los niveles crecientes de dióxido de carbono y otros gases de invernadero en la atmósfera, y este calentamiento conduce a un derretimiento rápido y un aumento de los incendios forestales”, dijo el climatólogo Jonathan Overpeck, de la Universidad de Michigan.

“El calentamiento récord en Siberia es una señal de advertencia enorme”, escribió Overpeck en un correo electrónico.

Este año, buena parte de Siberia registró temperaturas muy por encima de un simple calor de fuera de temporada. De enero a mayo, el clima promedio en el centro-norte de la región ha sido de 14 grados Fahrenheit (8 grados Celsius) por encima del promedio, de acuerdo con la ONG Berkeley Earth.

Esta imagen muestra la temperatura de la superficie terrestre en la región de Siberia, en Rusia, el viernes, 19 de junio.

“Eso es mucho, mucho más cálido de lo que jamás ha sido en la región en ese período de tiempo, dijo el climatólogo Zeke Hausfather, de Berkeley Earth.

Siberia figura en el Libro Guinness de los Récords Mundiales por sus temperaturas extremas, donde el termómetro ha oscilado 190 grados Fahrenheit (106 grados Celsius), entre un mínimo de -90 grados Fahrenheit (-68 grados Celsius) y el actual 100.4 grados Fahrenheit.

Para los habitantes de la República de Sakha, en el Ártico ruso, una ola de calor no es necesariamente algo malo. Vasilisa Ivanova y su familia pasaron la semana bañándose y tomando sol en el río Lena.

Pero para los científicos, “deberían sonar las alarmas”, escribió Overpeck.

Una ola de calor tan prolongada no se ha visto en Siberia desde hace miles de años, “y es otra señal de que el Ártico amplifica el calentamiento global más de lo que pensábamos”, dijo Overpeck.

El termómetro en Verkhoyansk marcó 30 grados Celsius (86 grados Fahrenheit) el domingo, 21 de junio.

El Ártico ruso es una de las regiones que registran el calentamiento más rápido del mundo.

Desde hace algunas décadas, la temperatura de la Tierra aumenta en promedio casi un tercio de grado Fahrenheit (0.18 grados Celsius) cada 10 años. Pero en Rusia el aumento es de 0.85 grados Fahrenheit (0.47 grados Celsius) y en el Ártico ruso de 1.24 grados Fahrenheit (0.69 grados Celsius), dijo Andrei Kiselyov, jefe científico del Observatorio Geofísico Voeikov con sede en Moscú.

“En ese sentido, aventajamos a todo el mundo”, dijo Kiselyov.

Se ha vinculado el aumento de las temperaturas en Siberia con los incendios prolongados que se agravan año a año y con el descongelamiento del permafrost, un problema gravísimo porque se construyen edificios y oleoductos sobre ese terreno. El descongelamiento libera más gases que atrapan el calor y reseca el suelo, lo cual alimenta los incendios, dijo Vladimir Romanovsky, estudioso del permafrost en la Universidad de Alaska Fairbanks.

“En este caso es aún más grave, porque el invierno anterior fue inusualmente cálido”, dijo Romanovsky. El permafrost se descongela, el hielo se derrite, el suelo se hunde y todo esto puede provocar un lazo de realimentación que agrava el descongelamiento del permafrost y “los inviernos fríos no pueden detenerlo”, agregó.