Una nueva advertencia de Apple ha encendido las alarmas en el mundo de la ciberseguridad.

La compañía instó a millones de usuarios de iPhone a actualizar sus dispositivos tras revelarse campañas de espionaje digital que aprovechan versiones antiguas del sistema operativo iOS.

Medios estadounidenses publicaron que las investigaciones, lideradas por Google junto a firmas especializadas como iVerify y Lookout, identificaron el uso de herramientas avanzadas de hackeo conocidas como “DarkSword” y “Coruna”. Estos programas, clasificados como “kits de exploits”, permiten a los atacantes tomar control remoto de los teléfonos y acceder a información altamente sensible.

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Según los expertos, “DarkSword” puede extraer grandes volúmenes de datos, incluyendo mensajes, historial de llamadas, ubicaciones, contraseñas de Wi-Fi e incluso información almacenada en aplicaciones personales como notas o calendarios. El nivel de acceso que proporciona es tan profundo que compromete prácticamente toda la actividad del usuario en el dispositivo.

Desde Apple, la portavoz Sarah O’Rourke enfatizó que estas amenazas afectan principalmente a dispositivos que no han sido actualizados. “Mantener el software al día sigue siendo la medida más efectiva para proteger la seguridad de los usuarios”, subrayó.

Las investigaciones también revelan que estos ataques no son aislados. Entre los objetivos identificados figuran ciudadanos ucranianos vigilados por inteligencia rusa, usuarios chinos vinculados al mercado de criptomonedas y personas en países como Arabia Saudita, Turquía y Malasia. Aunque no se han confirmado víctimas en Estados Unidos, los especialistas advierten que cualquier usuario con un iPhone desactualizado podría ser vulnerable.

El investigador John Scott-Railton, del laboratorio Citizen Lab, alertó que este tipo de ataques será cada vez más común. “La barrera para lanzar ciberataques móviles masivos ha disminuido considerablemente”, explicó, añadiendo que estos métodos son prácticamente invisibles para el usuario promedio.

Para mitigar el riesgo, Apple lanzó recientemente su sistema operativo más actualizado, iOS 26, que incluye protecciones específicas contra estas amenazas. Además, la compañía distribuyó un parche de seguridad para dispositivos más antiguos que no pueden instalar la versión más reciente.

Los ataques identificados utilizan una técnica conocida como “watering hole”, en la que los hackers comprometen sitios web para infectar automáticamente a los usuarios que los visitan. Aunque vulnerar un iPhone sigue siendo técnicamente complejo, estas campañas combinan múltiples fallas de seguridad para lograrlo.

Uno de los casos más llamativos es el de “Coruna”, una herramienta desarrollada originalmente en el entorno militar. Investigaciones apuntan a que fue vendida ilegalmente por un exejecutivo de la empresa de defensa L3Harris y posteriormente utilizada por actores vinculados a inteligencia rusa. Más tarde, ciberdelincuentes chinos habrían adaptado esta tecnología para crear redes de sitios falsos destinados al robo de criptomonedas como Bitcoin.

Por su parte, “DarkSword” sigue teniendo un origen incierto, aunque su uso se ha expandido rápidamente entre distintos grupos, incluidos actores patrocinados por Estados y empresas dedicadas a la vigilancia digital.

Expertos del sector advierten que este escenario rompe con la percepción de que los iPhone son prácticamente inmunes a los ataques. “No es que sean raros, es que muchas veces no tenemos cómo detectarlos”, señaló Rocky Cole, directivo de iVerify.

La recomendación es clara: actualizar el sistema operativo cuanto antes y evitar navegar en sitios desconocidos o sospechosos. En un entorno donde las amenazas evolucionan constantemente, mantener el dispositivo al día puede marcar la diferencia entre estar protegido o convertirse en víctima de espionaje digital.