Decidir cuándo comenzar a recibir los beneficios del Seguro Social es una de las decisiones financieras más importantes para quienes se acercan a la jubilación. Aunque muchas personas buscan obtener el pago mensual más alto posible, especialistas advierten que retrasar la solicitud no siempre significa recibir más dinero durante toda la vida.

El momento ideal para reclamar los beneficios depende de varios factores, incluyendo la salud, la expectativa de vida, la situación económica y los años durante los cuales la persona espera recibir los pagos.

Un cheque más grande no siempre significa más dinero acumulado

Según análisis de expertos citados por The Motley Fool, uno de los errores más frecuentes es elegir la fecha de retiro basándose únicamente en el tamaño del cheque mensual.

En Estados Unidos, una persona puede comenzar a recibir beneficios del Seguro Social desde los 62 años. Sin embargo, solicitar el pago antes de alcanzar la edad plena de jubilación provoca una reducción permanente del beneficio mensual.

Para quienes nacieron en 1960 o después, la edad plena de jubilación es de 67 años.

Por otro lado, quienes deciden esperar después de esa edad reciben un aumento aproximado de 8% anual en sus beneficios hasta cumplir los 70 años. Esto significa que una persona que retrase su solicitud podría recibir un pago mensual mucho mayor que alguien que comenzó a cobrar a los 62 o 67 años.

Pero esa estrategia tiene un riesgo: la persona debe vivir lo suficiente para compensar los años en los que dejó de recibir pagos.

La llamada “edad de equilibrio” puede ser clave

Los especialistas explican que existe un punto conocido como “edad de equilibrio” (break-even age), que permite comparar cuánto dinero habría recibido una persona al solicitar temprano frente a cuánto acumularía esperando.

Por ejemplo, alguien que retrase sus beneficios hasta los 70 años podría recibir un cheque más alto, pero si fallece pocos años después, quizá no haya tenido tiempo suficiente para recuperar los pagos que dejó de recibir mientras esperaba.

En cambio, una persona que comenzó a cobrar a los 62 años tendría pagos mensuales menores, pero habría acumulado beneficios durante más tiempo.

Si la persona espera vivir más allá de esa edad de equilibrio, retrasar la solicitud podría resultar más beneficioso. Si su expectativa de vida es menor, comenzar antes podría representar una ventaja económica.

La salud y la historia familiar pueden influir

Aunque nadie puede saber con certeza cuánto tiempo vivirá, los expertos recomiendan considerar factores personales antes de tomar una decisión.

El estado de salud actual y el historial médico familiar pueden ofrecer señales importantes.

Una persona con problemas de salud significativos o con antecedentes familiares de menor longevidad podría considerar iniciar los beneficios antes. En cambio, alguien saludable y con familiares que han vivido hasta edades avanzadas podría beneficiarse de esperar hasta los 70 años para recibir un pago mensual mayor.

Para quienes no tienen una estrategia clara, reclamar los beneficios al llegar a la edad plena de jubilación puede ser una alternativa intermedia.

Una decisión que requiere planificación

Los especialistas recuerdan que la decisión de cuándo reclamar el Seguro Social puede tener un impacto permanente en los ingresos de jubilación.

Por ello, recomiendan analizar el panorama completo y no enfocarse únicamente en el tamaño del cheque mensual. Evaluar cuánto dinero podría recibir una persona durante toda su vida puede ayudar a tomar una decisión más adecuada para su situación financiera.

Antes de solicitar los beneficios, los futuros jubilados deben considerar sus necesidades económicas, su salud y sus expectativas de vida para evitar reducir innecesariamente sus ingresos durante la etapa de retiro.