Durante décadas, Puerto Rico dejó de oler a vainilla.

La especia que llegó a ser uno de los productos agrícolas más importantes del País desapareció abruptamente de los campos. Hoy, un pequeño grupo de agricultores, abogados, profesores, estudiantes y voluntarios realiza, casi en silencio, un trabajo meticuloso, paciente.

Quieren, en un acto de rescate, de amor por Puerto Rico, devolverla a nuestras tierras.

Y es que la Cooperativa de Productores y Elaboradores de Vainilla de Puerto Rico (VainillaCoop) busca, desde su nueva sede en Trujillo Alto, que el aromático producto contribuya al desarrollo agrícola y económico del país.

“Queremos dejar un legado”, apuntó Millyvette García, socia fundadora y subsecretaria de la entidad. “Queremos que Puerto Rico tenga nuevamente la industria de la vainilla, pero con un enfoque agroturístico”.

La época dorada

La historia de la vainilla en el archipiélago data de finales del siglo 18, cuando franceses documentaron su presencia durante una expedición en 1797.

Más de un siglo después, tras el devastador huracán San Felipe II en 1928, la Puerto Rico Reconstruction Administration (PRRA) impulsó su cultivo como herramienta para fortalecer la economía.

Así, entre 1930 y 1950, cerca de 150 agricultores formaban parte de la Cooperativa de Cosecheros de Vainilla de Puerto Rico. Las vainas llegaban hasta el poblado de Castañer, donde eran curadas y preparadas para exportarlas, principalmente al este de Estados Unidos.

La especia, entonces, se convirtió en el tercer producto agrícola más importante de Puerto Rico.

Pero la industrialización movió a los agricultores a las fábricas y el negocio de la vainilla murió.

El resurgimiento

Sin embargo, aunque otro huracán, María, devastó el campo, sembró la semilla de una nueva oportunidad.

Mientras distribuían ayudas económicas para los agricultores afectados en Castañer, surgió una pregunta: ¿qué cultivo, exitoso en el pasado, podría volver a serlo hoy?

La respuesta fue la vainilla.

“Es un producto altamente cotizado ahora, igual que lo fue antes”, explicó Héctor Collazo, presidente de VainillaCoop.

Después del azafrán, la vainilla es considerada la segunda especia más costosa del mundo.

La socia fundadora y subsecretaria de VainillaCoop,  Lcda. Millyvette García Santos; el experto Dr. Paul Bayman Gupta; la técnica Estefanía Nieves; y el presidente de la entidad, Héctor Collazo, en la finca de la cooperativa en Trujillo Alto.
La socia fundadora y subsecretaria de VainillaCoop, Lcda. Millyvette García Santos; el experto Dr. Paul Bayman Gupta; la técnica Estefanía Nieves; y el presidente de la entidad, Héctor Collazo, en la finca de la cooperativa en Trujillo Alto. (Stephanie Rojas Rodriguez)

Un hogar

Lo que comenzó entonces como un proyecto privado evolucionó, en 2023, a un modelo cooperativista.

“No hay otra forma de desarrollar un proyecto agrícola colectivo, con visión de exportación, si no tienes capital suficiente, recursos, mano de obra”, aseguró el abogado de profesión.

Solo les faltaba una sede. Tocaron varias puertas, pero se cerraban. Hasta que les concedieron una finca de cinco cuerdas en Trujillo Alto.

Hoy, el gremio reúne a 23 socios en 19 municipios, como Morovis –que históricamente producía el 40% de la vainilla de la Isla–, San Sebastián, Lajas, Ciales, Aibonito, Arroyo y Las Piedras. La meta es alcanzar nuevamente los 150 miembros.

“Aquí, todo lo que se produce es para todos”, destacó Collazo.

En el lugar, ya crecen cientos de plantas traídas de Rincón, Arecibo, Morovis, Castañer y una especie de Costa Rica que compraron en Perú.

Una experiencia

El terreno también cuenta con una estructura de 1930 que han ido acondicionando junto a Estefanía Nieves, técnica y empleada de la cooperativa. La meta es convertir la finca en la Casa de la Vainilla, con tienda, talleres, recorridos educativos y experiencias sensoriales, bajo un concepto agroturístico.

“La vainilla es el aroma y el sabor favorito del mundo. Todos los seres humanos tenemos un muy buen recuerdo relacionado con la vainilla”, resaltó García. “Abrir una vaina es una experiencia única. Te va a llevar a ese cumpleaños, a ese bizcocho, a ese flan, a la cocina de mamá cuando eras pequeña”.

Los planes, además, incluyen establecer el Museo de la Vainilla, donde exhibirán la historia del cultivo en tierras borincanas y algunos de sus relatos más sorprendentes.

Por ejemplo, durante una investigación histórica, la también abogada publicó en redes sociales una fotografía, tomada en 1946, en la que aparece una trabajadora vestida de blanco sosteniendo vainas listas para exportación frente a una caja que tiene escrito ‘Vanilla Puerto Rico’.

Poco después, recibió un mensaje inesperado. Una mujer reconoció a su tía en la imagen. Se llamaba Juana Sedó.

“Ella nos contaba que trabajaba en las fincas de vainilla”, recordó la familiar. “Me encantaría que hubiese estado viva y supiera lo que están haciendo”.

Ese suceso, para García, confirmó que el proyecto va más allá de la siembra, “es una cuestión simbólica, sentimental”. Por eso, busca dejar un registro fotográfico de lo que están haciendo.

“Que en los años 3000, yo sea Juana Sedó, con una foto mía de ahora. Y que la gente diga: ‘Ella estuvo trabajando en eso’”, anheló.

Casi 80 años después de aquel florecimiento, parece que la planta ha comenzado nuevamente a trepar. Ahora, la meta de VainillaCoop es que sus raíces sean más profundas y que quienes visiten el lugar queden impregnados.

“Queremos que las futuras generaciones sepan que en Puerto Rico hubo vainilla, que se retomó y que se ha continuado”, sostuvo. “Que lo puedan recordar como algo bonito”.

26 de mayo, 2026
Trujillo Alto, Puerto Rico
Finca de VainillaCoop en Trujillo Alto

Entrevista a miembros de VainillaCoop sobre el cultivo y la cosecha de la vainilla en Puerto Rico.

Foto por Stephanie Rojas Rodríguez / Primera Hora
26 de mayo, 2026 Trujillo Alto, Puerto Rico Finca de VainillaCoop en Trujillo Alto Entrevista a miembros de VainillaCoop sobre el cultivo y la cosecha de la vainilla en Puerto Rico. Foto por Stephanie Rojas Rodríguez / Primera Hora (Stephanie Rojas)

El paso a paso de nuestra vainilla

Para entender el valor de este producto, Paul Bayman, profesor y tesorero de VainillaCoop, explicó el proceso que hay detrás de cada vaina:

¿De dónde sale la vainilla? De una orquídea. Aunque existen más de 150 especies reconocidas del género Vainilla, solo tres se cultivan y comercializan. La más conocida es la planifolia, una trepadora originaria de Papantla, Veracruz, en México.

¿Cómo se cultiva? “Es superfácil porque no es muy exigente”, explicó el experto reconocido internacionalmente. Se siembra en tierra. Primero se planta en tiestos y luego se pasa a un “tutor”, que puede ser un árbol o un soporte, para que trepe. El balance debe ser 70% sombra y 30% sol.

¿Cuánto tarda la cosecha? Hay que esperar entre 2 y 3 años en que dé su primera flor. Las flores abren una sola vez y permanecen abiertas apenas unas horas. Al no tener olor, “hay que polinizar cada flor a mano con una técnica que descubrió un esclavo de 12 años en la isla Reunión”. Si el proceso fue exitoso, la vaina tarda nueve meses en madurar antes de ser cosechada cuando comienza a cambiar de color verde a amarillento.

¿Cómo es el curado? Primero, se sumergen en agua caliente por 48 horas. Luego, se exponen a 15 o 20 soles, según la intensidad, y se sudan en cajas herméticas durante la noche. Por último, se añejan por tres meses en un área fresca para reducir la humedad al 25%. Todo este proceso toma entre 7 y 8 meses.

¿Cuál es la expectativa de vida? Una planta de vainilla saludable es productiva entre 10 y 15 años.

¿Cómo se cataloga y a qué sabe? La de Puerto Rico se considera calidad gourmet por ser una vaina gruesa, brillante, aceitosa y con abundante pulpa. Destaca por su sabor achocolatado y dulce, con notas sutiles a higo, caramelo y madera.

¿Cómo se vende y cuál es el precio? Las vainas individuales están a $10. Se pueden adquirir los sábados en el mercado de Viejo San Juan.

¿Qué otros productos confeccionan? Elaboran y distribuyen velas, jabones, cremas, miel, azúcar morena, extractos y pastas de vainilla. También desarrollan chocolates y almendras.