Aunque millones de trabajadores conocen el cheque promedio que paga el Seguro Social durante la jubilación, pocos saben qué se necesita para alcanzar el beneficio máximo disponible. En 2026, la diferencia entre el pago promedio y el más alto posible supera los $3,000 mensuales, una cifra que puede cambiar significativamente la estabilidad financiera durante el retiro.

Según las normas actuales de la Administración del Seguro Social (SSA), el monto máximo que puede recibir un jubilado depende de tres factores principales:

  • los ingresos acumulados a lo largo de la vida laboral.
  • la cantidad de años cotizados.
  • la edad en la que la persona decide comenzar a cobrar sus beneficios.

Para 2026, el pago máximo varía según la edad de retiro. Quienes soliciten beneficios a los 62 años pueden recibir hasta $2,969 mensuales. En cambio, quienes se jubilen a la edad plena de retiro podrán obtener hasta $4,152 al mes. El beneficio más alto está reservado para las personas que esperan hasta los 70 años, ya que en ese caso el pago puede alcanzar los $5,181 mensuales, equivalentes a más de $62,000 al año.

La diferencia resulta considerable frente al promedio nacional. En febrero de 2026, el cheque promedio para trabajadores jubilados era de $2,076.41 mensuales, lo que significa que el beneficio máximo supera por más del doble el pago promedio que reciben la mayoría de los retirados.

La edad de jubilación juega un papel decisivo en el cálculo de los beneficios. La SSA reduce permanentemente el monto mensual de quienes reclaman antes de alcanzar la edad plena de retiro. Estas reducciones oscilan entre un 5% y un 6.67% por cada año de adelanto.

Por el contrario, quienes retrasan el inicio de sus pagos después de alcanzar la edad plena reciben créditos adicionales equivalentes a un aumento anual de 8% hasta cumplir 70 años. Según las proyecciones del sistema, una persona que espere hasta esa edad podría recibir cerca de 77% más al mes que alguien que comenzó a cobrar a los 62 años.

Actualmente, la edad plena de jubilación es de 66 años y 10 meses para quienes nacieron en 1959. Para las personas nacidas en 1960 o después, la edad plena se fija en 67 años.

Otro factor esencial para alcanzar el beneficio máximo es mantener ingresos elevados durante gran parte de la carrera laboral. En 2026, el límite salarial sujeto al impuesto del Seguro Social aumentó a $184,500 anuales. Esa cifra, conocida como base salarial imponible, representa el máximo ingreso que la SSA toma en cuenta para calcular beneficios.

Para aspirar al cheque más alto posible, una persona tendría que haber ganado al menos esa cantidad —o el equivalente al límite establecido en cada año— durante aproximadamente 35 años. No basta con recibir salarios altos solo en la etapa final de la vida laboral.

La SSA calcula los beneficios utilizando los 35 años de mayores ingresos de cada trabajador. Después de ajustar los salarios históricos por inflación, el organismo suma esos ingresos y los divide entre 420 meses para obtener el llamado Ingreso Mensual Promedio Indexado (AIME, por sus siglas en inglés).

Ese resultado se utiliza para determinar el Monto Primario de Seguro (PIA), que representa el beneficio mensual que recibiría una persona si solicita el Seguro Social exactamente a la edad plena de jubilación.

Los expertos advierten además sobre uno de los errores más costosos para futuros jubilados: no completar al menos 35 años de ingresos reportados. Cuando una persona tiene menos tiempo cotizado, la SSA incorpora años con ingresos de cero dólares en el cálculo, reduciendo el promedio salarial y, en consecuencia, el pago mensual de por vida.

Por esa razón, continuar trabajando algunos años adicionales puede ayudar a sustituir años de bajos ingresos y aumentar el beneficio futuro.

Aunque esperar hasta los 70 años garantiza el pago mensual más alto posible, eso no significa necesariamente que sea la mejor estrategia para todas las personas. La decisión depende en gran medida de la expectativa de vida, el estado de salud y las necesidades financieras de cada jubilado.

Especialistas suelen analizar el llamado “punto de equilibrio”, que normalmente se alcanza entre finales de los 70 años y principios de los 80. Las personas con buena salud y antecedentes familiares de longevidad suelen beneficiarse más al retrasar el inicio de los pagos. En el caso de los matrimonios, la decisión también puede influir en los beneficios que eventualmente reciba el cónyuge sobreviviente.

Aun así, alcanzar el cheque máximo sigue siendo poco común. Para lograrlo, se requiere haber ganado salarios cercanos o superiores al límite imponible durante 35 años, esperar hasta los 70 años para solicitar beneficios y contar con la capacidad económica para retrasar la jubilación.

Investigaciones citadas por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) indican que apenas alrededor del 10% de los estadounidenses espera hasta los 70 años para reclamar el Seguro Social.

Para la mayoría de los trabajadores, los especialistas recomiendan enfocarse en completar al menos 35 años de cotización, verificar que no existan errores en el historial de ingresos registrado por la SSA y evaluar cuidadosamente si retrasar la solicitud de beneficios podría resultar conveniente según su situación financiera y estado de salud.