Nueva York. Elon Musk se convirtió en el primer billonario del mundo cuando las acciones de su empresa de cohetes SpaceX se dispararon en la mayor oferta pública inicial de la historia de Wall Street.

Las acciones de SpaceX subieron más de 19 % después de empezar a cotizarse al mediodía del viernes, una señal de que los inversionistas pasan por alto los miles de millones de dólares que la empresa está perdiendo y, en cambio, apuestan a que sus enormes inversiones en satélites, centros de datos orbitales y la inteligencia artificial rendirán frutos en el futuro.

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SpaceX abrió a 150 dólares por acción, luego subió a alrededor de 168 dólares, antes de terminar el día apenas debajo de 161 dólares. Ese precio le dio a la empresa un valor de mercado de 2.1 billones de dólares, convirtiéndola en la sexta mayor empresa de Estados Unidos que cotiza en bolsa, más grande incluso que el otro gran negocio de Musk: Tesla.

Entre sus participaciones en SpaceX y Tesla, donde también es CEO, Musk ahora posee un patrimonio neto estimado en 1.1 billones de dólares, según Forbes.

Por qué SpaceX sale a bolsa ahora

Musk dice que SpaceX, fundada en 2002, sale a bolsa ahora porque necesita dinero para financiar sus ambiciones de poner satélites y centros de datos en el espacio y, en el futuro, establecer una colonia humana en Marte.

Musk marcó el viernes la apertura de la negociación en Nasdaq, donde se listarán las acciones de la compañía, al sumarse a un toque ceremonial de campana desde Starbase, el hogar de SpaceX en el sur de Texas.

El magnate reiteró sus ambiciosos objetivos “de hacer que la vida sea multiplanetaria”.

“No sólo unos pocos astronautas, me refiero literalmente a ti”, expresó Musk. “Quienquiera que seas que estés viendo esto, SpaceX quiere poder llevarte a la Luna, llevarte a Marte y, en última instancia, más allá”.

Conocido por sus brillantes avances tecnológicos, así como por afirmaciones descabelladas y plazos incumplidos, Musk pudo avivar el entusiasmo por la oferta pública inicial. La empresa típica que sale a bolsa ha registrado un salto de 7% en su primer día de negociación, de 1980 a 2025, según Jay Ritter, profesor de la Warrington College of Business de la Universidad de Florida.

Grandes compradores institucionales e inversionistas con bolsillos más modestos aprovecharon la oportunidad de comprar una parte de la empresa a 135 dólares por acción antes de que comenzara la negociación. Los 75,000 millones de dólares en ingresos que recaudó SpaceX superaron con facilidad el récord anterior de oferta pública inicial del gigante petrolero Saudi Aramco en 2019.

Además de establecer una colonia marciana de un millón de personas, la empresa ha prometido salvar a la humanidad mediante la creación de otros puestos de avanzada en el espacio, poner en órbita centros de datos del tamaño de campos de fútbol y superar a sus rivales Anthropic y OpenAI en la carrera por ganar dinero con la inteligencia artificial.

Para alcanzar sus objetivos, SpaceX necesita miles de millones de dólares más de lo que actualmente ingresa con su negocio de cohetes y satélites. Entre el inicio de 2025 y el 31 de marzo de 2026, la empresa, formalmente conocida como Space Exploration Technologies Corp., perdió 8.700 millones de dólares.

Pros y contras para los inversionistas

Apostar por SpaceX es, en muchos sentidos, apostar por el propio Musk. En un acuerdo inusual que ha atraído críticas de defensores de los accionistas, Musk posee una participación de 82% en una clase especial B de acciones, lo que le otorga un amplio poder para controlar la empresa aunque su participación accionaria sea aproximadamente la mitad de eso.

“Hay mucho bombo, pero veo la fe que los inversionistas tienen en Musk”, dijo Yordys Coro, un contratista de soporte de TI en Miami, mientras veía cómo su inversión de 14.000 dólares en SpaceX se disparaba a 17.000 dólares en sólo unas horas. “Voy a mantenerla”.

Los banqueros de Wall Street que ayudaron a sacar a bolsa a SpaceX están entusiasmados con la empresa —y con las grandes comisiones que ganarán—, pero no todos creen que el precio de la acción esté justificado.

Analistas de la firma de investigación Morningstar, que no obtiene comisiones de la banca de inversión, escribieron que la oferta pública inicial está “significativamente sobrevalorada”. Haciendo énfasis en la tecnología no probada de SpaceX y sus enormes necesidades de capital, calcularon que la empresa solo vale 780,000 millones de dólares, menos de la mitad de su valor en la oferta pública inicial.

La propia SpaceX ha insinuado los desafíos, al reconocer en documentos regulatorios que algunos de sus planes de negocio se basan en “tecnologías no probadas”. También indicó que otra parte de la empresa, su negocio de inteligencia artificial llamado xAI, no tiene un camino claro hacia la rentabilidad y está quemando efectivo para alcanzar a sus rivales.

En una conferencia transmitida en vivo el jueves con el CEO de JPMorgan Chase —uno de los bancos de inversión que está ganando mucho dinero con la oferta pública inicial—, Musk ofreció pocos detalles.

Entretuvo al público hablando de “hoteles en la Luna”, una futura colonia marciana y una red de centros de datos en órbita terrestre alimentados por el Sol. Pero cuando le preguntaron sobre los planes para Grok, su chatbot insignia, pasó a hablar de sus satélites.

Cómo Elon hizo su fortuna

Aun así, Musk ya ha logrado antes lo que parecía imposible.

El ahora billonario —al menos sobre el papel— hizo su fortuna al crear dos empresas, Zip2 y PayPal, que le dejaron alrededor de 200 millones de dólares al venderse. Usó ese dinero para fundar SpaceX e invertir en Tesla, y desafió las probabilidades al crear una empresa espacial que descubrió cómo reutilizar cohetes y una automotriz que hizo que los vehículos eléctricos fueran atractivos.

Musk ha acumulado enormes sumas de riqueza para sí mismo, gran parte en acciones que aún no ha convertido en efectivo o en concesiones de acciones que solo recibirá si Tesla o SpaceX alcanzan ambiciosos objetivos de desempeño.

Su reciente paquete de compensación de Tesla recibió críticas del Vaticano. En Tesla, ha inquietado a los accionistas al enfrentarse con los reguladores o al dividir su atención entre múltiples empresas y, el año pasado, al asumir un papel en la administración del presidente Donald Trump.

Pero el alza del precio de la acción ha curado todos los males: desde que salió a bolsa en 2010, Tesla ha generado un rendimiento de 20.000% para los accionistas, o más de 1,2 billones de dólares en riqueza para los inversionistas.

SpaceX es la primera de tres empresas de alta capitalización que se espera que salgan a bolsa este año, seguidas por Anthropic y OpenAI. Nasdaq incluso revisó sus reglas para permitir que SpaceX ingrese en 15 días a fondos vinculados a sus índices, lo que significa que los inversionistas terminarán comprando acciones del fabricante de cohetes mucho antes.

No todos los inversionistas están encantados con la posibilidad de que SpaceX aparezca en sus tenencias de fondos indexados.

Funcionarios de fondos de pensiones para bomberos, maestros y otros trabajadores en California y Nueva York enviaron el mes pasado una carta a SpaceX en la que denunciaron algunas de las disposiciones de su oferta pública inicial, como el arbitraje obligatorio de reclamaciones de accionistas y cuánto poder tendrá Musk sobre la empresa.