Estos 6 errores pueden reducir tu cheque del Seguro Social durante años
Reclamar los beneficios demasiado pronto, ignorar errores en tu historial de ingresos o desconocer las reglas si sigues trabajando podría dejarte con cientos de dólares menos cada mes.

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Solicitar la jubilación demasiado pronto, ignorar errores en el historial de ingresos o no considerar las reglas para quienes siguen trabajando puede tener un impacto significativo en el dinero que una persona recibe cada mes del Seguro Social.
Para millones de estadounidenses, el beneficio del Seguro Social representa una parte fundamental de sus ingresos durante la jubilación. Por eso, elegir cuándo comenzar a recibirlo no es una decisión menor: dependiendo de la edad en que se solicite, el pago mensual puede ser considerablemente diferente.
Por ejemplo, una persona cuyo beneficio a la edad plena de jubilación sería de $1,000 mensuales podría recibir alrededor de $700 si comienza a cobrarlo a los 62 años, cuando su edad plena es de 67. Es decir, la reducción puede rondar el 30%.
Y ese recorte no desaparece al cumplir posteriormente la edad plena. El beneficio reducido puede acompañar al jubilado durante el resto de su vida, por lo que tomar la decisión sin revisar las diferentes alternativas puede tener consecuencias importantes para el presupuesto familiar.
Estos son algunos de los errores que pueden afectar el monto de los beneficios.
1. Solicitar el Seguro Social apenas cumples 62 años
Los trabajadores pueden comenzar a reclamar sus beneficios de jubilación a partir de los 62 años. Sin embargo, hacerlo antes de alcanzar la edad plena implica aceptar un pago mensual menor.
Para las personas nacidas en 1960 o después, la edad plena de jubilación es de 67 años. Si una persona de este grupo comienza a cobrar a los 62, su beneficio puede quedar aproximadamente en el 70% del monto correspondiente a la edad plena.
Esperar no siempre es posible. Una enfermedad, la pérdida del empleo, la falta de ahorros u otras circunstancias pueden hacer necesario comenzar a recibir el dinero antes.
El problema es solicitarlo simplemente porque se alcanzaron los 62 años, sin comparar previamente cuánto se recibiría a los 62, 67 y 70 años.
2. Dejar pasar los beneficios de esperar hasta los 70 años
El otro extremo también puede ser importante.
Una vez alcanzada la edad plena de jubilación, quienes pueden permitirse retrasar el cobro pueden aumentar considerablemente su beneficio mensual. Para las personas nacidas en 1943 o después, los créditos por jubilación demorada equivalen a 8% por cada año de retraso, hasta los 70 años.
Después de cumplir los 70, el beneficio deja de aumentar por seguir esperando.
Por eso, alguien cuya edad plena es de 67 años puede recibir un cheque mensual sustancialmente mayor si retrasa la solicitud hasta los 70. Sin embargo, esta estrategia no es necesariamente la mejor para todos: factores como la salud, las necesidades económicas, otros ingresos y los ahorros disponibles también deben formar parte de la decisión.
3. Seguir trabajando sin conocer las reglas de ingresos
Continuar trabajando mientras se reciben beneficios del Seguro Social puede tener consecuencias si todavía no se ha alcanzado la edad plena de jubilación.
En 2026, el límite anual de ingresos para una persona que no alcanzará su edad plena durante ese año es de $24,480.
Cuando los ingresos superan ese límite, la Administración del Seguro Social puede retener $1 en beneficios por cada $2 que excedan el máximo permitido.
Durante el año en que se alcanza la edad plena, las reglas cambian. El límite aumenta a $65,160, y la retención pasa a ser de $1 por cada $3 que se ganen por encima del límite, hasta el mes anterior a alcanzar la edad plena.
Una vez alcanzada la edad plena de jubilación, los ingresos laborales ya no reducen los beneficios por esta regla.
La retención tampoco significa necesariamente que ese dinero se pierda para siempre, pero sí puede reducir el efectivo disponible mientras se aplican las reglas.
4. Llegar a la jubilación con menos de 35 años de ingresos
El historial laboral es otro elemento fundamental.
Para calcular el beneficio, el Seguro Social toma en cuenta los 35 años de ingresos más altos de una persona, ajustados según las reglas correspondientes.
Si el trabajador tiene menos de 35 años de ingresos registrados, los años que faltan pueden contabilizarse como ceros. Eso reduce el promedio utilizado para determinar el beneficio.
Esta situación puede ser especialmente relevante para quienes comenzaron a trabajar en Estados Unidos después de llegar al país, tuvieron largos periodos sin empleo o dejaron temporalmente la fuerza laboral para cuidar a familiares.
Por eso, revisar el historial antes de solicitar los beneficios puede ayudar a detectar problemas que todavía tengan solución.
5. No revisar si el Seguro Social tiene registrados correctamente tus salarios
El cálculo del beneficio depende de los ingresos que aparecen en los registros de la Administración del Seguro Social.
Si un empleador informó incorrectamente los salarios de un trabajador, omitió ingresos o existe un año que no aparece completo, el problema podría terminar afectando el cálculo del beneficio.
Por esta razón, es recomendable revisar periódicamente la información disponible en la cuenta my Social Security y conservar documentos como formularios W-2, declaraciones de impuestos y comprobantes de pago.
Detectar una discrepancia con anticipación puede facilitar la presentación de pruebas para solicitar una corrección.
6. Confundir la decisión de retrasar el Seguro Social con retrasar Medicare
Esperar para solicitar los beneficios de jubilación puede aumentar el pago mensual, pero eso no significa que una persona deba ignorar las decisiones relacionadas con Medicare.
Quienes retrasan el inicio de sus beneficios del Seguro Social deben prestar especial atención a la inscripción en Medicare al cumplir 65 años.
La decisión sobre cuándo reclamar el Seguro Social y la obligación de evaluar la inscripción a Medicare son asuntos relacionados, pero no son exactamente lo mismo.
La decisión puede afectar tus ingresos durante años
El momento elegido para comenzar a recibir el Seguro Social puede tener un impacto considerable en las finanzas de una persona jubilada.
Antes de presentar una solicitud, conviene revisar el historial de ingresos, confirmar que los salarios estén registrados correctamente y comparar las cantidades estimadas para diferentes edades de reclamación.
No existe una edad universalmente perfecta para todos. Para algunas personas, comenzar a los 62 años puede ser necesario; para otras, esperar hasta la edad plena o incluso hasta los 70 puede resultar financieramente más conveniente.
Lo importante es conocer cuánto se recibiría bajo cada escenario antes de tomar una decisión que puede afectar el ingreso mensual durante muchos años.


