Parecerán de juguete, pero son genuinos automóviles de pasajeros que pagan tablilla y están autorizados para transitar las carreteras del mundo. Son los microcarros del arquitecto Fernando Abruña, quien, este próximo domingo 19 de julio, abrirá para el público las puertas de su singular colección.

Lo que comenzó con un solitario BMW Isetta es ahora un variado conjunto de 30 pequeñines sobre ruedas producidos por diversas compañías, la mayoría ya extintas y provenientes de Inglaterra, Francia, China, Alemania, Taiwan, Estados Unidos, Italia y Japón.

La colección lleva por nombre Museo de Microcarros de Puerto Rico y está catalogado por la Automotive Museum Guide como uno de los mejores tres museos de microcarros en el mundo.

La selección comprende desde micros alemanes que surgieron luego de la Segunda Guerra Mundial, como un dúo de BMW Isetta, un rarísimo Messerschmitt, un Heinkel Kabine y un Goggomobil, y se extiende hasta décadas más recientes con carritos de otros países.

Incluso, el museo cuenta con un ejemplar del modelo que ostenta el récord mundial de Guinness como el automóvil de producción más pequeño del mundo: un Peel P50 británico para un solo pasajero.

Abruña indicó que el museo estará abierto para el público de 13 años en adelante, este próximo domingo 19 de julio, desde las 9:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde. A las 11:00 a.m. y a las 2:00 p.m., habrá excursiones de una hora dirigidas por el propio Abruña.

La admisión es por medio de un donativo sugerido de $15 por persona o de $12 para mayores de 65 años.

El museo está ubicado en el número 8 de la calle Diego Vega, en el barrio Amelia de Guaynabo, casi en los límites con Cataño.

Aquí les dejo este reportaje en el que entrevisté a Abruña en el museo.