Pasar horas sentado en un avión no figura entre las actividades favoritas de la mayoría, pero para quienes viajan largas distancias es una realidad inevitable. Sin embargo, pequeños errores pueden convertir esa experiencia en algo mucho más incómodo de lo necesario.

Según expertos consultados por HuffPost, muchos de los problemas que enfrentan los pasajeros en vuelos de larga duración se pueden evitar con simples ajustes antes y durante el viaje.

Una de las fallas más comunes es no vestir ropa adecuada. El experto en viajes Phil Dengler explicó al medio que usar prendas ajustadas o incómodas puede hacer que varias horas en el mismo asiento resulten agotadoras. En su lugar, recomienda optar por telas suaves, ropa holgada y vestirse en capas para adaptarse a los cambios de temperatura en cabina.

Relacionadas

Otro error frecuente es escoger mal el asiento. Aunque pueda parecer conveniente, sentarse cerca del baño suele implicar ruido constante y tránsito de pasajeros. Por ello, especialistas aconsejan elegir áreas más tranquilas si se busca descansar.

También está el hábito de mirar el reloj constantemente, lo que puede hacer que el tiempo parezca avanzar más lento. En ese sentido, recomiendan ajustar el reloj al horario del destino y evitar contar las horas restantes del vuelo.

Los expertos también sugieren no descartar mejoras de asiento de última hora, ya que en ocasiones las aerolíneas reducen significativamente el costo de los “upgrades” el día del vuelo.

Otro aspecto clave es la preparación para el descanso. Viajar sin artículos esenciales como tapones para los oídos, antifaz o almohada de cuello puede dificultar dormir. Asimismo, advierten sobre subir al avión sin opciones de entretenimiento, ya que los sistemas a bordo pueden fallar. Descargar contenido previamente es una alternativa recomendada.

Además, recalcan la importancia de planificar el sueño según el destino, evitar la cafeína si se desea dormir y mantenerse activo durante el vuelo. Levantarse, estirarse y mantenerse hidratado son prácticas esenciales para reducir el impacto físico del viaje.

Incluso detalles como no llevar meriendas propias o descuidar la higiene personal pueden influir en la experiencia. “El cuerpo sigue necesitando cuidados, incluso en el aire”, coinciden los especialistas.

En definitiva, aunque los vuelos largos pueden ser inevitables, evitar estos errores puede marcar la diferencia entre un trayecto agotador y uno mucho más llevadero.