Nueve empresas familiares del sector ferretero unieron esfuerzos para crear FerreCoop, la primera cooperativa de ferreteros en Puerto Rico, una iniciativa que busca fortalecer la competitividad de los negocios locales sin que pierdan su identidad comercial ni la relación directa que mantienen con sus clientes.

La cooperativa quedó formalmente constituida durante una Asamblea Constituyente, en la que se concretó un proyecto de colaboración empresarial entre ferreterías con décadas de trayectoria en distintos pueblos de la Isla.

En conjunto, las empresas fundadoras operan 18 establecimientos distribuidos en 16 municipios, generan 341 empleos directos en sus operaciones ferreteras y representan aproximadamente $68 millones en ventas anuales.

La entidad está integrada por Ferreterías La Quinta, Comercial Hermanos Barreto, Comercial Sabaneño y Lajeño, Comercial Rojas, Ferreterías Cosme, Comercial Alco, Ferretería Minillas & Toa Alta Hardware, Ferreterías Solí y Ferretería Agrícola Lozada.

Según sus organizadores, el modelo cooperativo permitirá que estos negocios compartan una estructura para desarrollar oportunidades comerciales, aumentar su escala de operaciones y fortalecer su capacidad para competir en el mercado. Sin embargo, cada empresa continuará operando con su nombre y mantendrá su vínculo particular con los consumidores.

“Cada una de estas ferreterías tiene su propia historia, sus empleados y una relación de años con la comunidad. FerreCoop nace de la decisión de poner esa experiencia en común para competir con mayor fuerza y asegurar que estos negocios familiares continúen creciendo en Puerto Rico. Queremos ganar escala sin perder la cercanía que nos distingue”, expresó el presidente de FerreCoop, el licenciado Arquelio Rivera Rodríguez.

Empresas familiares con décadas de trayectoria

Las nueve compañías representan negocios de primera, segunda y tercera generación. Siete de ellas ya están dirigidas por su segunda generación, mientras que la empresa fundadora con el año de establecimiento más antiguo opera desde 1972.

Además de su actividad comercial, las ferreterías mantienen vínculos con las comunidades donde operan mediante aportaciones a escuelas, universidades, ligas deportivas, iglesias y organizaciones comunitarias. También han ofrecido apoyo a familias mediante la entrega de alimentos, materiales de construcción y reparaciones de viviendas.

Rivera Rodríguez describió la constitución de la cooperativa como un momento histórico para el sector ferretero y el movimiento cooperativista del país. Según indicó, la asamblea contó con representantes de empresas suplidoras, organizaciones nacionales e internacionales vinculadas con las ferreterías y la construcción, así como directivos municipales que compartieron la importancia de estos establecimientos para sus comunidades.

La creación de FerreCoop formaliza una alianza entre negocios que enfrentan retos similares y que identificaron en la colaboración una oportunidad para fortalecer sus operaciones y asegurar su continuidad.

La cooperativa busca consolidarse como una nueva estructura dentro del sector ferretero, con el respaldo de empresas de capital local que participan en la construcción y el mantenimiento de hogares, comercios e industrias, además de generar actividad económica en los municipios donde tienen presencia.