La ofensiva publicitaria de Pepsi frente a Coca-Cola no se limitó al spot del Super Bowl LX. En una jugada que amplificó el alcance de la campaña “The Choice”, la compañía decidió cambiar su imagen de perfil en redes sociales por un oso polar, uno de los símbolos más reconocibles y asociados históricamente a la identidad visual de su competidor.

El cambio, que se reflejó en plataformas como YouTube, X e Instagram, fue interpretado como una extensión digital del mensaje central del comercial: cuestionar la lealtad tradicional del consumidor y provocar una conversación directa sobre la preferencia de marca.

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Para analistas de marketing citados por “Portafolio”, se trata de una acción calculada que busca mantener viva la narrativa del anuncio más allá de la transmisión televisiva y trasladar la disputa simbólica al terreno digital.

A diferencia de campañas anteriores en las que la rivalidad se expresaba en clave de humor indirecto, esta vez Pepsi optó por apropiarse de un ícono cultural profundamente ligado a Coca-Cola, reforzando la idea de ruptura que plantea el spot protagonizado por el oso polar.

¿Puede usar el oso polar?

Desde el punto de vista legal, el uso del oso polar por parte de Pepsi en sus redes sociales no constituye, por sí solo, una infracción de derechos de autor o de marca, siempre que no exista confusión sobre el origen del mensaje ni una reproducción literal del personaje protegido.

Especialistas en derecho publicitario señalan que las marcas pueden recurrir a elementos asociados a sus competidores bajo figuras como la parodia, la sátira o la comparación implícita, siempre que se trate de una representación original y no engañosa.

En este caso, Pepsi no utiliza el diseño exacto del oso polar de Coca-Cola, sino una versión propia, alineada con el tono creativo de su campaña.

Además, la acción no incluye afirmaciones objetivas sobre la superioridad del producto rival ni descalificaciones directas, sino que se inscribe dentro de una estrategia simbólica y narrativa, protegida por la libertad de expresión comercial.

“El uso de símbolos reconocibles en contextos paródicos o creativos está permitido, siempre que el consumidor entienda claramente quién emite el mensaje”, explican expertos del sector consultados por medios especializados.

Una batalla que se traslada a lo digital

El cambio de imagen de perfil refuerza la lectura estratégica de la campaña: Pepsi no solo quiere ganar visibilidad durante el Super Bowl, sino instalar el debate en la conversación cotidiana de las redes sociales, un espacio en el que los símbolos funcionan como detonantes virales.

Hasta ahora, Coca-Cola no ha respondido oficialmente al gesto. Sin embargo, la movida confirma que la marca decidió escalar el tono de la competencia, apostando por la provocación y la reapropiación cultural como herramientas para reposicionarse en una de las rivalidades comerciales más emblemáticas del marketing global.