Fenómeno El Niño: qué significa y cómo podría afectar la temporada de huracanes en Puerto Rico
Pudiera influir en la formación de sistemas, las lluvias y las temperaturas.

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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) confirmó la formación del fenómeno de El Niño en el océano Pacífico ecuatorial. ¿Qué significa esto y cómo podría impactar a Puerto Rico?
La NOAA explica que El Niño ocurre cuando la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial supera el promedio, mientras los vientos del este se debilitan más de lo habitual. La condición opuesta se conoce como La Niña.
En términos generales, El Niño implica temperaturas más cálidas de lo normal en la región del Pacífico ecuatorial central y oriental. A partir de ahí, surgen los principales efectos atmosféricos que pueden sentirse en el Caribe.
La meteoróloga María Novoa explicó a Primera Hora que El Niño tiene distintos efectos sobre Puerto Rico. Según indicó, una de sus principales consecuencias es que suele limitar el desarrollo de sistemas ciclónicos en el Atlántico, lo que podría traducirse en una temporada de huracanes menos activa para Puerto Rico.
En esa línea, el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) pronosticó para la temporada 2026 una actividad 55% por debajo del promedio, con entre 8 y 14 tormentas, de 3 a 6 huracanes y entre 1 y 3 huracanes mayores.
Aunque el pronóstico apunta a una temporada menos activa, Novoa advirtió que esto no elimina del todo el riesgo de que Puerto Rico sea impactado por algún fenómeno atmosférico, y explicó además que estas proyecciones dependen de patrones atmosféricos y oceánicos que pueden variar durante la temporada.
“Cuando tenemos el fenómeno de El Niño, no vemos una temporada de huracanes tan activa. Pero ojo, bien importante, no es tan activa como la veríamos por ejemplo con La Niña, que es todo el efecto contrario. No obstante, eso no quiere decir que no vemos algún sistema que se podría desarrollar en algún punto de la temporada”, alertó.
La meteoróloga recordó además el caso del huracán Jeanne, que impactó a Puerto Rico como tormenta tropical y se desarrolló aún bajo las condiciones de El Niño. Jeanne tocó tierra en el sureste de la isla el 15 de septiembre de 2004, con vientos máximos sostenidos de 70 millas por hora y dejando más de 15 pulgadas de lluvia en la región. Aibonito fue el municipio con mayor acumulación de lluvia, con cerca de 19 pulgadas, según datos de la NOAA.

El llamado de Novoa ante este panorama es a mantenerse preparados para la temporada de huracanes, aun cuando las proyecciones luzcan menos activas.
“Es bien importante resaltarle a las personas que aunque estemos bajo El Niño, pudiéramos ver desarrollo ciclónico en algún punto. La realidad es que no hemos llegado siquiera al pico de la temporada. Bien importante que las personas se mantengan preparadas”, sostuvo.
Novoa precisó que, además de la posible reducción en la actividad ciclónica, El Niño podría dejar en Puerto Rico menos lluvias y temperaturas más altas.
Estas condiciones atmosféricas también están favoreciendo un patrón más seco en la región, con menor probabilidad de precipitación y la llegada de aire seco y polvo del Sahara.
“Alrededor de un 65% la probabilidad de precipitación va a estar por debajo de lo normal. Así que vamos a ver estos periodos donde vamos a ver polvo del Sahara moviéndose a través de la región, junto con lo que es el aire seco”, dijo.
Las condiciones secas, combinadas con el calor y los vientos fuertes, han contribuido a la emisión de alertas por posible formación de incendios forestales en días recientes, alertas que podrían repetirse a lo largo de la temporada.
“Las condiciones secas y el patrón del tiempo pueden facilitar el inicio y la propagación rápida de incendios. Se exhorta a evitar las quemas al aire libre y cualquier actividad que pueda generar chispas, y a reportar humo o incendios tan pronto sea seguro”, recomienda por su parte el Servicio Nacional de Meteorología a través de su portal.
Mientras, Novoa advirtió que varios pueblos del suroeste de la isla ya muestran señales de sequía, un patrón que podría intensificarse en las próximas semanas. Municipios como Cabo Rojo, Guánica y Lajas se encuentran bajo condiciones de sequía moderada.
Bajo condiciones de sequía, en Puerto Rico se han implementado periodos de racionamiento de agua cuando los embalses bajan sus niveles. Sin embargo, no hay indicios de que esa situación esté ocurriendo actualmente. Según el portal de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), todos los embalses se encuentran en nivel de “seguridad”, lo que se considera saludable, a excepción del embalse de Cidra, que figura bajo nivel de “observación”
La meteoróloga exhortó a la ciudadanía a mantenerse atenta a los boletines oficiales y a hacer un uso responsable del agua ante este panorama.
“Bien importante siempre el uso responsable del agua”, culminó diciendo.
El fenómeno de El Niño no tiene una fecha oficial de finalización. Su duración depende de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico tropical. Por lo general, estos eventos duran entre 9 y 12 meses, aunque en algunos casos pueden extenderse hasta alrededor de 18 meses.


